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sábado, 12 de noviembre de 2011

EL RAPTO DE EUROPA

Dice la leyenda o la mitología ,que estaba jugando  la princesa fenicia Europa, bellísima hija de Agenor y Telefasa, en un prado cuando un toro blanco se le aproximó y convenciéndola para llevarla  en su lomo aprovechó para  raptarla y dirigirla  hacia Creta.  El toro era Zeus, dios del Olimpo griego  que vivía obsesionado por ella. La historia refleja  como su padre permaneció llamándola: Europa, Europa , Europa...
Simboliza el rapto de Europa el paso de la civilización humana de Asia donde nació ,a Europa, donde  estaba destinada a permanecer..
Centrándonos  en cosas más próximas, más alejados del juego del Olimpo , los estudiosos de la historia concluyen en que hay tres pilares que sustentan  nuestra actual civilización occidental, el judaísmo donde Dios se hizo Dios ( único y supremo sobre todas las cosas), el cristianismo donde  Dios se humanizó como Cristo para convivir con los hombres , y la cultura griega donde en los textos de Homero aparece Ulises rechazando la inmortalidad que le propone Circe, luego es en estos textos de la Odisea donde el hombre se hace hombre. Judaísmo, cristianismo, Grecia.
Grecia, cuna de nuestra civilización, Grecia tan imprescindible en el origen de Europa, Grecia  tan segura en lo que apunta hacia el final.
Desde que estalló la crisis  que nos han presentado  únicamente  como económica , Grecia y otros países llamados periféricos, con un claro matiz  peyorativo más que geográfico, han estado en el ojo del huracán en ese deseo tan humano de encontrar un chivo expiatorio.
No sabemos como terminará esta  deriva , lo que está claro es que si a lo que se aspira es a una Unión en dos velocidades, una Unión sin  los llamados países periféricos habrá Europa, pero será  otra.
Desgraciadamente desde que esta crisis pasó a formar parte de nuestra vida cotidiana hemos aprendido muchas cosas, comprendimos que no sabíamos mucho de economía , algo que no nos preocupó demasiado cuando oímos  como un ministro del ramo decía a todo un presidente de Gobierno que lo que necesitaba saber para gobernar se aprendía en dos días, conocimos  palabras de esas técnicas que se ponen de moda durante unos meses y copan la información  ( prima de riesgo, hipotecas subprime, bono basura..) que han ido  sustituyendo  a las que antes debatíamos para entender a  nuestros dirigentes ( democracia, ciudadanía, derechos, deberes..) ,.y..vimos como los que ostentan títulos rimbombantes , cobran sueldos que pagarían la deuda de un estado pequeño y presumen de economistas de prestigio no se enteraban de nada y no eran capaces de predecir la debacle...
Tiempos en los que enfrascados en nuestra tarea cotidiana creíamos que era la política y no la economía la que nos gobernaba, o al menos, sin ingenuidades ni utopías, que aunque la economía era  un elemento de máxima importancia a la hora de gestionar nuestra vida, había mecanismos políticos de control para no permitirle asomarse  de una manera tan burda y tan obscena en nuestras vidas..
No sé lo que los ciudadanos griegos o portugueses o irlandeses pensarían, pero los españoles siempre miramos a Europa hacia arriba, quizás por situación geográfica y con envidia porque representaba todo a lo que aspirábamos durante un largo periodo de nuestra historia, la democracia, el progreso, el bienestar.
Cuando fuimos admitidos en ese selecto club, nos pareció cerrar uno de los capítulos más negros de nuestra historia, aquel que nos hacía ser diferentes sin querer haberlo sido nunca. Definitivamente estábamos en el lugar que como país nos correspondía. Europa , la culta y vieja Europa, garante de derechos, de libertades , ella nos protegía de cualquier conato de retroceso.
A lo largo de muchos años hemos ido creyendo a fuerza de oírlo que era la Unión Europea , la moneda única, la política común la que garantizaba nuestro bienestar y nuestro progreso democrático.
Pero la llegada de los malos tiempos  ha puesto de manifiesto una  Europa que  ha ido engordando su burocracia, multiplicándose en cambios, socios, tratados, convocando referéndum  ( alguien recuerda para que valían?) desvirtuándose de si misma   y alejándose de la ciudadanía.
Los dirigentes  justificaban sus múltiples tratados, sus pactos económicos, sus cambios de criterio a unos ciudadanos cada vez más ensimismados en sus problemas cercanos y alejados de la idea de una Europa grande y unida .
Ha puesto de manifiesto sobretodo que puede existir un mercado común europeo, un territorio geográfico, pero desde luego nunca existió una  unidad política, ni una clara voluntad de que la hubiera.
Los políticos aparecen desbordados por los acontecimientos, incompetentes ante la sangría del paro, cómplices por un endeudamiento insostenible que ha llevado al riesgo de quebrar el estado del bienestar.
Nos presentan a los mercados como el origen de todos los males como si fueran los únicos culpables, sin asumir que llevan años de connivencia con ellos.
No existen lideres, ni tampoco parece haber voluntad de ser liderados.
Asistimos atónitos a reuniones permanentes , cumbres de los ocho, de los veinte, de los de siempre, a la elaboración de planes que  tardan más en ser redactados que en ser incumplidos , nos enteramos de la ausencia de mecanismos de control que han dado lugar a que políticos no muy escrupulosos hayan falseado cuentas y datos.
Mientras se nos plantea como única solución que los ciudadanos  paguemos  las ocurrencias  megalomaniacas de políticos  y financieros  y nos presentan una única salida, el ajuste y el recorte de derechos sociales.
En una Europa que se ha mostrado torpe, lenta, vieja y caduca, ahora se precipitan los acontecimientos . Incapaces durante tres años de tomar medidas efectivas, gestionados, que no liderados, por Alemania , en las últimas semanas los sucesos vuelan.
.. ¡Y que sucesos!.. asistimos impávidos al cambio de dos  Presidentes de países democráticos de un modo cuando menos raro, sin elecciones de por medio, acuciados por la gestión económica y al dictado de algo que hemos dado en llamar los mercados, en un claro afán de ocultar la cara de los responsables.  En pocos días si las encuestas no se equivocan asistiremos a un cambio político también en nuestro país claramente propiciado no por la garantía de mejora que ofrece el futuro gobierno sino para  castigar  a los que no han sabido explicar y gestionar la profunda crisis económica y política que vivimos.
Europa ,  otrora la bella, la culta, elegante y  deseada, aparece ante nuestros ojos como la princesa tras el rapto, mancillada e irreconocible.
Una Europa que ya no representa todo aquello que nos contaron, en lo que creímos y por la que luchamos,  al borde del precipicio, sin posibilidad de rescate ,en las manos de unos políticos incapaces de reconducirla y dignificarla.

Ahora somos sus hijos los que la añoramos y clamamos: Europa, Europa., Europa...

Fabiola Rodriguez