La casa de Luscinda ( Lucy) se encuentra entre Prado y el Malecón. No sabría decir el lugar exacto porque todas esas calles de La Habana vieja son iguales en belleza y ruindad .
La casa de Lucy exhibe ese señorío habanero capaz de abrirse paso y brillar entre grietas y desconchados.
Una planta baja con puertas y ventanales muy altos, enormes contraventanas y rejas de forja, que dejan ver una amplia sala de techos elevados donde Lucy ha ocupado todos los espacios con sofás, sillas , mesas y su mecedora.
La lámpara que ocupa el techo en el centro apenas consigue iluminar una estancia que se desdibuja entre sombras .
En la esquina principal, frente a la puerta de entrada una gran chimenea tapada, decorada con telas, santos , platos con frutas, velas , pulseras , abalorios y multitud de objetos que rodean lo que supe después era el trono de Obbatalá.
La sala se continúa de un pasillo largo, que conecta una habitación tras otra, adentrándote en un mundo misterioso donde lo mismo tropiezas con una cama engalanada, imágenes de vírgenes , fotos antiguas ,que te sorprende con un ruido extraño proveniente del patio paralelo donde el agua de un bidón se ondula con los movimientos de unas jicoteas que lo han elegido como casa.
A la casa de Lucy se accede de la mano de un amigo y la compañía de una botella de ron. No necesitas mucho tiempo para sentirte bienvenido y conectar con ese extraño universo que ha creado en su entorno.. Lucy se balancea suave en su mecedora y va desgranando sus vivencias. Entre trago y trago intenta captar algún detalle de tu vida que le ayude a conocerte y poder decir alguna cosa que sabe te impresionará.
Lucy tiene esa edad indefinida que lucen las mulatas dotadas de una piel inmune al daño del sol y a veces incluso al paso del tiempo, ondula unos rizos postizos entre rubios y plateados que caen sobre su frente y que ella mueve con coquetería ; te mira con sus penetrantes ojos claros como si taladrara tu mente , aunque de vez en cuando desvía la mirada hacia la imagen que en ese momento aparece en la televisión que centra la sala , donde el Cigala y Bebo Valdés cantan entre sones y quejíos. A raticos se descuelga con unos cantos que tienen poco de son y casi nada de flamencos pero que ella siente en el alma “ Me encanta el Cigala”... dice con voz melosa ,entornando sus pícaros ojos... Después sigue a su quehacer intentando adivinar el pasado y el futuro de sus nuevos invitados.
La casa de Lucy es una casa de amigos que llegan , se sientan en el sofá, saludan a los nuevos , se sirven un vaso de ron y se enganchan a la conversación con facilidad..Gente de lo más variopinta que lo mismo habla de sus viajes como marino mercante por todos los océanos , que relata como durante los años del poco control patrimonial traían violines en su equipaje y que mientras te explican sus peripecias te sorprenden con frases dignas de encabezar un libro ..” los violines son mi alma y mi arma” , para de pronto levantarse y casi sin explicaciones desaparecer.. Lucy atiende todas las conversaciones mientras desgrana la suya y poco a poco te va hipnotizando con el tono de su voz y con el movimiento de sus manos, como de bailarina, mientras vas sintiéndote observada por los múltiples ojos que en esa casa habitan .
La casa de Lucy es un acumulo de objetos , algunos reconocibles para nosotros en forma de imágenes de santos, vírgenes, rosarios, flores, velas, ofrendas variadas, otros imposibles de entender sin ese entorno , aquellos que nuestros amigos tratan de hacernos comprender aunque no siempre lo consiguen y que representan a otros santos , los suyos , Obbatalá , Changó ,Oshún, Yemayá .... Un acumulo de recuerdos de toda una vida que seguro no ha debido ser fácil pero que ella va relatando desde su infancia en Haití a su juventud en Tropicana como una de “ Las mulatas de fuego”, pasando por historias familiares, de hijos y ahijados, de amigos y allegados. En su charla cuesta seguir el hilo porque intercala capítulos de su vida con “ adivinaciones” y augurios sobre la tuya, en una mezcla de relato lógico con delirio mágico sin parar de bailar sus manos perfectamente arregladas, sin dejar de pasear su mirada de una persona a otra ,sin alzar la voz que modula con tonos musicales haciendo unas paradas estudiadas y precisas y ensayando una sonrisa de pura seducción mientras ella muestra “ su misterio” .
La casa de Lucy es otro trocito de La Habana, otra manifestación de Cuba, un ejemplo de convivencia armónica de culturas contrapuestas ,un lujo al alcance de solo unos pocos, una experiencia única . La casa de Lucy es un regalo de mis amigos, otro más por el que darles las gracias.
PS:
Jicotea: Tortuga acuática de las Antillas
Changó , Obbatalá, Oshun, Yemayá ... .... Divinidades ( Orishas) de la religión Yoruba ( Santería) , religión sincrética de Cuba que representan respectivamente a Santa Bárbara, Virgen de las Mercedes, Virgen de la Caridad y Virgen de Regla...
Fabiola Rodríguez