Tras cada pluma, lentejuela, tanga o taconazo hay una historia. Por lo general nada fácil.
En torno a los grupos organizadores, una cultura de lucha y de reivindicación.
Tras los maquillajes, banderas multicolores y slogans provocadores subyace la valentía de un colectivo que hace ya bastantes años optó por no seguir la corriente a los que conocían de su existencia y les toleraban siempre que se mantuvieran en lo que la sociedad consideraba su sitio, ocultos y escondidos.
Tras la música, los bailes y las fanfarrias, muchísimo coraje.
Coraje que demostraron el 28 de Junio del 1969 aquel grupo de mujeres y hombres que reunidos en el bar Stonewall Inn de Manhattan, se enfrentaron a una Policía que los rodeó mientras se divertían, con el objetivo de provocarles para forzar detenciones por un único motivo, el hecho de que eran homosexuales.
Ese día , al igual que en 1955 hizo la negra Rosa Parks al no ceder su asiento a un hombre blanco, los asistentes al Stonewall se negaron a doblegarse y plantaron cara a la policía obligando a esta a retirarse , levantando con coraje su voz al grito de Gay Power. Dicen que la música que sonaba en el bar era el “Over the Rainbow “de Judy Garland, que se convertiría en el himno del colectivo. El coraje se transformó en valentía y los días sucesivos en resistencia y Orgullo al ver como al hostigamiento de la policía respondían más y más personas decididas a seguir luchando para instar a la tolerancia y el reconocimiento de sus derechos. Estos sucesos marcan el inicio del Movimiento Gay.
La fecha se convirtió en el Día Internacional del Orgullo Gay que fue celebrándose en diferentes ciudades con marchas, caravanas y actos conmemorativos que pretenden expresar el deseo de un colectivo a poder manifestar su sexualidad libremente sin tener que avergonzarse por ello.
Los actos del Día del Orgullo han ido “in crescendo” en los últimos años, y pasado de ser poco multitudinarios en sus orígenes a reunir a miles y miles de personas, más de un millón y medio en Madrid en la última marcha. Esto ha sido posible por la valentía de l@s pioner@s, que se subieron en las carrozas cuando significarse como gay no era nada fácil (todavía lo es menos de lo que creemos) y por el apoyo de famosos con poder mediático que decidieron utilizar su fama para hacer visible a un colectivo que parecía inexistente.
Los grupos políticos, de izquierda principalmente se han ido haciendo eco de las reivindicaciones de este colectivo, plasmándolas en leyes.
Detrás de su fiesta, divertida y colorista que atrae cada vez a más personas y consigue poner los focos mediáticos mundiales sobre ella, el Día del Orgullo Gay es básicamente una manifestación reivindicativa, que además sirve para no olvidar de donde se viene ni ignorar donde estamos y a donde se pretende llegar. Casi todos los años la parada elige un slogan de lucha para llamar la atención sobre los problemas del colectivo que fuera del mundo occidental siguen siendo muy graves. Para no olvidar que aún hay muchos países donde puedes morir por ser homosexual (países que se sientan en la ONU ) o pudrirte en la cárcel, países donde ser gay es una condena al desprecio y la clandestinidad, para seguir luchando contra la homofobia , para reivindicar el derecho al matrimonio y a la adopción, en definitiva para poder conseguir la igualdad con el resto de la sociedad.
Existen, en nuestro entorno de derechos aparentemente consolidados, voces que llegada esta semana del Orgullo, se alzan en contra de esta marcha que consideran ya innecesaria y a la que tildan de vulgar y en ocasiones obscena. Son las mismas voces que en determinados programas de TV realizan reflexiones tan intelectuales como “ un día del Orgullo Gay y 364 días de la gente normal” que les retratan en su homofobia y que demuestran si por ellos fuera el colectivo volvería a donde piensan nunca debió salir al armario de los tiempos , o los que manifiestan su "tolerancia" diciendo que respetan a los gays y entienden sus reivindicaciones “ pero”, no comparten que se pongan una pluma o tanga para expresarse , mientras muestran una risilla mal disimulada que dibuja su profundo desprecio .
Bajo la aparente tolerancia mayoritaria subyace una homofobia profunda en amplios colectivos de poder , solo hace falta oír determinadas manifestaciones de algunos obispos que en sus pastorales demonizan a gays y lesbianas poniéndoles a la altura del Infierno de Dante; mostrándolos como enfermos o como depravados pervertidores. Estas diatribas no son contestadas desde el poder como se merecen, es más algunos ministros de un Estado aconfesional las comparten y reflexionan delante de un micro en contra del matrimonio gay desbarrando sobre la continuidad de la especie y estupideces de toda índole. En países como Francia, la culta y tolerante, la cuna de los derechos sociales ;la aprobación del matrimonio igualitario ha supuesto una reacción de la extrema derecha y de la Iglesia brutal con manifestaciones de una violencia desconocida y muy preocupante.
Por eso en este año de recortes brutales, y no solo económicos, hay que salir a la calle con más Orgullo que nunca, sin ceder ni un paso, con plumas o sin ellas con brillos y lentejuelas para que se note, y se oiga muy alto y muy claro.
Tan claro como la frase que dijo Obama cuando el Supremo de USA hace tan solo unas horas derogó la Ley DOMA (matrimonio solo hombre-mujer) por inconstitucional El Presidente USA, uno de los hombres más poderosos del mundo, expresó su satisfacción con estas palabras: La decisión del Supremo es un paso decisivo para el matrimonio igualitario, “El amor es amor”…
Pues es verdad, y declaraciones como estas hacen que el poder se humanice y acerque a la gente…Así que parafraseando a Obama, Amor es amor… y el Orgullo es un orgullo. Mucho mucho Orgullo
P:S... A Guille (In memoriam)...Porque aún te veo en la carroza…
Fabiola Rodriguez