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jueves, 16 de febrero de 2012

MEDICO

Soy médico. Los que me conocen dirán que es una obviedad, pero me gusta repetírmelo. Cuidado! También soy médica, no quiero no se sientan incluidas en estas reflexiones  mis compañeras de profesión, ni que se me acuse de lenguaje sexista; al fin y al cabo hace algunos lustros, tampoco muchos, no vayáis a creer,  presidí la Asociación de Mujeres Progresistas y  creo estoy  vacunada de la epidemia del  lenguaje políticamente correcto , así que como soy una romántica de las palabras permitirme utilizar las que me gustan.. A mí me gusta médico, creo que es una palabra bonita.
Soy médico, me lo repito para no olvidarlo semánticamente hablando .La vida va tan deprisa, se producen tantos cambios, que algunas veces embebidos como estamos en el quehacer diario no nos damos cuenta que palabras y cosas que han formado parte de nosotros van pasando a mejor vida .Preocupados por absorber los  términos  del momento ,antiguas palabras  se dejan en el cajón del olvido y se van perdiendo en la memoria .
 Y no es que  las palabras desaparezcan espontáneamente  fruto de la evolución del lenguaje, si no que son sustituidas por otras rimbombantes, de esas que ocupan mucho para no decir casi nada. Ojo! que esto  es frecuente , desde hace unos años parece que nos ha dado por realizar cambios, algunos sin ton ni son con el único objetivo de adecuarlos al lenguaje correcto del momento, a lo que se lleva, engordando mucho el concepto sin dotarlo casi de contenido de manera que al final faltos de ideas para cambiar algunas cosas, terminamos por cambiar únicamente su nombre.
Médico..Me lo repito no vaya y algún día reciba un comunicado o una noticia en la prensa o TV en la que me empiecen a llamar de cualquier otra manera, o algo peor, me lo empiecen a llamar sin que me entere y me coloquen un nombre de esos tan bonito, tan político, tan de ahora,  Licenciada en  Salud de la ciudadanía, o Técnico de  grado superior especializada en la Salud de colectivos humanos ..No, no Socorro! sólo médico..
 Oiga, que no  es raro que esto pase, no. Yo soy de las que no se enteró cuando los pacientes dejaron de serlo para pasar a ser usuarios, tampoco entendí muy bien como deje de ser una trabajadora para convertirme en un  recurso humano, que a mi me parece lo mismo pero escrito un poco más largo...y también un poco más feo, porque no decirlo...
Médico, últimamente me lo repito mucho para tenerlo claro, porque se están cuestionando muchas cosas, solo que como pasa todo tan deprisa no nos paramos a pensarlas, pero hay que hacerlo, porque se valen de eso de que pensamos poco, analizamos poco lo que pasa día a día lo que dicen los medios lo que hablan los “entendidos”, los técnicos. Ocupados en la cotidianeidad  de nuestra vida real, en nuestro quehacer diario, ignoramos los procesos que conllevaran cambios y reformas , así cuando algo se cuece o prepara no podemos verlo y las cosas  cuando se producen  nos pillan con el paso cambiado sin posibilidad de reacción . ¡Salta a la vista! 
Cambiar  las cosas de nombre , alterar las palabras  no es inocente, tiene su por qué,  así resulta más fácil  manipularnos ,  se dice que están obsoletas que hay que adecuarse a tal o cual normativa  de la Unión Europea , que es preciso para homologarnos a los países del entorno y ya está en cuestión de unos meses nos lo tragamos sin pensar.
 Hay miles de ejemplos pero centrémonos en algo que conocemos. Los sabios del lugar, expertos, políticos, periodistas, creadores de opinión ( que trabajo más curioso, crear opinión...) llevan años hablando de los problemas que  aquejan a la Sanidad Pública , de la necesidad de pactos  entre Comunidades autónomas ,  de un pacto de Estado para garantizar  su  sostenibilidad.
Se dice, se habla , pero nunca se hace nada , en una actitud pueril esperando que el problema se resuelva solo , lo cual no suele pasar porque los problemas mal abordados , es decir no resueltos, tienden a perpetuarse.
 El debate es constante, pero en las crisis económicas siempre resurge y vuelve a  cuestionarse algo que comparten casi todos los partidos políticos, pero sin una  clara voluntad de abordar el asunto , dada la visión cortoplacista  o visión de horizonte electoral que demuestran nuestros dirigentes.. Así el problema se reedita de una vez a otra y se aborda como solo nuestros gobernantes han sabido hacerlo, recortando sueldos, hablando de privilegios, y  a falta de ideas para cambiar contenidos, cambiando el nombre de las cosas..Hace ya bastantes meses  se filtraba la noticia de que en una de las reuniones  del Consejo Interterritorial de Salud, políticos que no se ponen  de acuerdo para casi nada, si lo hicieron para  hablar del salario inflacionista (¿?) de los médicos. Ignoro si  fue una filtración intencionada , o si se trata de un rumor, pero tiene muchos visos de verdad a la vista de los acontecimientos.
Esto me recordó una reunión hace muchos años, a la que asistió  una compañera  por aquel entonces sindicalista. Se trataba de la negociación de convenios de todos los colectivos del extinto INSALUD. Allí se tardaron siglos en alcanzar acuerdos en cualquier punto , pero ni cinco minutos en rechazar la propuesta de subir el precio de la hora de guardia de los médicos y cuando la compañera protestó e intentó argumentar  se la hizo callar rápidamente tachándola de corporativista. No vayamos a pensar que la compañera pretendía el salario de Cristiano Ronaldo o de Leo Messi, que no...Pretendía únicamente que los médicos que trabajaban realizando lo que en su día se llamó “guardia de refuerzo” (..en ese afán poco inocente de cambiar a las cosas de nombre ) a mitad de precio que sus compañeros, pasaran a cobrarlas a igual precio.  Ni cinco minutos tardó en debatirse  y rechazarse la propuesta. Para quienes no lo sepan , la guardia de refuerzo era en realidad una guardia cualquiera, se realizaba  por profesionales de igual titulación, mismo horario, mismo trabajo , pero se había  firmado en una mesa de negociación, en un convenio, con un cambio de nombre , se había escrito en un papel otra definición, se le dió otro significado y  ya está.....el mismo trabajo ya valía menos...Y no pasó nada.!... Seguro que los que firmaron el acuerdo se sintieron orgullosos al pensar que con esta medida ,que ponía a dos  profesionales de la misma titulación trabajando el mismo horario pero uno con la mitad de sueldo  que el otro ,contribuían a mantener el  sistema público de salud .Ahorro público le llamarían entonces, garantizar servicios básicos. Como ahora.
.No hace tanto de esto eh? En ese momento cualquier paleta  ( me refiero a paleta de yeso)..o escayolista o albañil ( con  todos mis respetos...) no se levantaba a coger el teléfono por el doble de lo que se pagaba una hora de guardia médica... Y nadie les llamaba corporativistas.
 Hay que tener cuidado con los cambios  porque se modifica  la palabra, se altera el concepto y ya está devaluado el contenido... Esto ocurría en la anterior crisis económica  no quiero ni pensar teniendo en cuenta lo que ya  llevamos perdido en estos últimos años lo que nos va a deparar  la crisis actual, pues las medidas  correctoras (¿?)  vuelven a cebarse en los mismos.
.Soy médico. Lo digo sin alardes. Es fácil que te acusen de corporativismo cuando eres médico. Es  corporativista defender legítimos derechos?  Reivindicar unos ingresos acordes a tu categoría profesional y tus muchos años de formación? Indignarte ante el tratamiento que determinados medios de comunicación dan a algunas  actuaciones médicas ..? Exigir que medidas o reformas  que se toman de un día para otro y que afectan a tu profesión al menos sean habladas  previamente con algún representante del colectivo a fin de que se permita opinar a quién de verdad conoce la realidad de su trabajo diario.?
Ser médico  no es nada especial, ni lo pretendo. Se nace blanco o negro, chino o australiano, no se nace médico ,no te viene impuesto, se elige, No tiene mérito, puede serlo cualquiera .. Cualquiera que tenga claro que desde que lo apuntan a la guardería andará toda su vida pegado a los libros, al estudio, al esfuerzo ,al sacrificio y a la responsabilidad...
Ser médico no es defender privilegios .. Corren tiempos extraños, y preocupantes, tiempos en que se demonizan algunos colectivos por su status económico y profesional.
Siempre he defendido la Sanidad Pública, la nuestra ha sido muy buena, probablemente de las mejores del mundo , por supuesto se debe a muchos profesionales, pero desde luego  no es ajeno a los médicos.
Corren  tiempos en los que no hay que callar, si no reivindicarse....
Y creo que debemos empezar teniéndolo claro nosotros mismos, los médicos.


Fabiola Rodríguez Tebar
 febrero 2012

sábado, 11 de febrero de 2012

TERESA

No he olvidado su nombre, pero aquí la llamaré Teresa. La primera vez que la ví, caminaba el  pasillo, arrastrando sus pocos kilos sobre unas babuchas más grandes que sus pies, envuelta en un camisón de los servicios sanitarios, de esos que te  despersonalizan nada más intentar abrochártelos a la espalda. Como única compañía,  un catéter  de tres pasos que a modo de mano  la conectaba al gotero que desde hacía dos días la mantenía tranquila e hidratada.
Teresa era uno de esos personajes que en un hospital terminas conociendo por nombre y apellidos e incluso llegas a echar de menos  cuando pasan unos meses sin verla.
 Su vida era digna de un guionista de  cine y si en lugar de pertenecer a un pueblo de ganaderos hubiera  vivido cerca de un buen productor de Hollywood se la hubieran disputado para contarla,cualquier actriz guapa  y joven se hubiera sometido a horas de maquillaje , estudiado sus gesto, adaptado a su tristeza para quedar bien en la pantalla y hacerse digna de un oscar , pues su historia era de las que da para ríos de tinta y de lágrimas.
Cuando Teresa ingresaba en la planta , algo  habitual cada seis  meses, con una periodicidad casi perfecta , pasaba varios días sometida a interrogatorios, exploraciones  y sesiones clínicas de los profesionales , pruebas que terminaban en un callejón de múltiples negativos y sin ninguna salida..
Su comportamiento era mecánico, preciso, los dos primeros días apenas conectaba con nadie, tendida en la cama   con la mirada perdida se dejaba hacer , llevar , permanecía como una muñeca con los ojos  fijos mientras médicos, residentes, estudiantes y enfermeras la movían, exploraban, y manejaban como un  objeto.
Al tercer día, como una planta a la que el riego y la luz ha hecho renacer se levantaba de la cama , peinaba sus cabellos en un moño antiguo, se ponía algo de colorete y agarrada a su gotero al que se abrazaba casi con cariño, paseaba por los pasillos de la planta saludaba a los profesionales a los que conocía por su nombre y ejercía de compañía de aquellos otros pacientes que bien por estar más enfermos ,más solos ,más deprimidos o todo a la vez veían en alguien como ella un trazo humano entre tubos, vendas, agujas y fármacos.
Agotados los plazos de las pruebas complementarias cuando los profesionales  por segunda,  o tercera vez en un año no encontraban  rastro de isquemia coronaria a la que achacar sus dolores de pecho, de insuficiencia respiratoria a la que culpar de sus múltiples ahogos ,de úlcera péptica  a la que asociar sus ardores, nauseas o vómitos, ni siquiera una mínima alteración analítica que explicara sus pruritos, astenias y   dolores, se concluía que había que darle el alta.
El profesional que le comunicaba los resultados a Teresa  ya tenía asumido que no iba a ser tarea fácil porque a diferencia de otros pacientes que ansiaban huir de aquel lugar frío y despersonalizado ella argumentaba que una semana no era suficiente, pues aunque reconocía su mejoría  no habían cesado algias, regurgitaciones, ahogos y  opresiones.
El final ,siempre era el mismo, el que llevaba el alta  médica ante la imagen de Teresa en la cama con acentuada palidez, ojos llorosos e imposibilidad de levantarse ,decidía agotar un último cartucho, demorar la decisión  y  asegurarle unos días más de hospitalización. Para ello , como había aprendido en otros ingresos previos, nada como  hacer  una  ínterconsulta a los servicios mentales .
El Dr. Bonet  también era muy conocido en  el hospital, probablemente de los Jefes de Servicio más veteranos . Acudía a la cama donde se encontraba Teresa, con su historia clínica en la mano, una historia que conocía al dedillo, después de llevar tratándola varios años. Se acercaba a  la cama, aproximaba  una silla, fingía sorpresa al verla ; Teresa, usted por aquí?  Hacía tiempo que no la veía!. Como se encuentra?.
 Volvía a mirar las hojas, se sentaba, agarraba sus dedos finos suavemente como acariciándolos e iniciaba una conversación no por ya múltiples veces repetida, menos terapéutica.
Veo que tiene un poco bajo el hierro , verdad que se cansa?
Sí doctor, .? Pues  fíjese! me querían dar el alta..
No se preocupe , yo le pondré durante unos días un tratamiento y vendré a ver como se encuentra , solo cuando yo vea que está bien podrá marcharse  y  la citaré unos días después en mi consulta.
Teresa se incorporaba en la cama, volvía a asomar una mínima luz a sus ojos, hacía regresar el color a sus mejillas  y manteniendo agarrada la mano del médico contestaba:
-Siempre que vengo digo que le llamen doctor, a usted que me conoce y sabe de mis dolencias pero se empeñan en hacerme pruebas  y pruebas, cuando ya me han mareado  intentan mandarme a casa pero yo insisto porque solo usted sabe lo que me pasa, usted que me lleva  tratando desde siempre.
No se preocupe, decía el médico garabateando algunas notas en la historia, le modificaré el tratamiento, mañana le repetirán unas pruebas y vendré a verla de nuevo.
Cuando Bonet se marchaba , Teresa esperaba el siguiente paso del protocolo, pasaba una enfermera que cambiaba su suero por otro diferente , se relajaba  unos minutos, volvía a rehacer su moño, aplicaba colorete a las mejillas y de nuevo como del brazo de un novio paseaba su gotero por el pasillo visitando nuevos ingresados..
Mientras el Dr. Bonet  también aplicaba el protocolo, rellenaba un nuevo volante de analítica se programaba unos huecos varias mañanas  para visitar a Teresa ,los necesarios hasta que ambos comprendieran que el proceso de recuperación estaba en marcha y acordaba una hora de sesión clínica con los  residentes que en ese momento estaban en su servicio .
En la sesión volvería a explicar por enésima vez la patología que a esta paciente aquejaba., oiría solicitar  múltiples pruebas complementarias ,  de nuevo  tendría que argumentar entre TAC y RNM  que Teresa no padecía ningún síndrome extraño, ni precisaba nuevos estudios de catecolaminas, que tenía un cerebro más sano que  la mayoría  , que por muchos análisis que se le practicaran sería raro ver algún parámetro alterado ,volvería a tener que  fingir que no se daba cuenta de las risillas y codazos cuando dijera que su enfermedad estaba en el alma, lo que volvería a incrementar en una nueva promoción de  residentes su fama de raro.
Terminada la sesión dejaría a los residentes deliberando y  haciendo búsquedas bibliográficas, mientras él se perdería en dirección a su despacho y como otras veces esperaría  ver llegar a algunos de ellos,  los que de verdad le habían escuchado , los que entre la ciencia  habían dejado un hueco para saciar su curiosidad de conocer algo más A estos les explicaría como Teresa perdió a su marido en un  estúpido accidente laboral   a los 30 años , como su vida se desmoronó y todo su sistema de defensa sufrió una profunda convulsión , un terremoto emocional que la dejó exhausta y que le impidió volver a  reír a carcajadas, que le dejó un profundo frío interior  un vacío que no conseguía llenar con nada, y al que se sobrepuso porque sus dos hijas  de 5 y 3 años la necesitaban , precisaban de ella ahora que la desgracia les había robado a  ellas un padre y a ella toda su vida,
Allí sentado en su sillón de Jefe de servicio observaría sus caras atentas  cuando les contara como los tratamientos con ansiolíticos , antidepresivos  habían surgido efecto la primera vez que trató a Teresa en su consulta, él un Psiquiatra recién acabado que se enfrentaba a una mujer a la que la vida había golpeado, les diría  lo fácil que le fue emitir un diagnóstico de Trastorno adaptativo mixto y extender una receta.
Le parecerían  aún más atentos   cuando les dijera que ya no fue tan fácil ni tan grato la segunda  vez que la vio, cuando Teresa ingresó una madrugada por urgencias con sus venas cortadas casi exangüe 20 años después .El,  ya jefe de servicio, mucho más  experto, más seguro, más profesional , tardó en lograr  que Teresa hablara casi  15 días después del ingreso , que le contara que esa noche, ”la del día que morí” venía de enterrar a sus dos hijas victimas de un atropello a escasos 100 metros de su casa.
Entre la ciencia pura, entre dopamina, serotonina, noradrenalina trataría  hacerles  entender  como la capacidad de  adaptación y respuesta de Teresa se dañaron  de tal manera que todos sus sistemas de defensa, de reacción ,de supervivencia se trastocaron .Aún le sería más difícil explicar porque los múltiples fármacos que le administraban se escapaban por sus células heridas y no encontraban un lugar donde anclarse para volver a levantarla de nuevo .
Porque Teresa  se lo había hecho entender tras los quince días que estuvo muda , “ la noche  del día en que murió” , como no deseaba luchar, como había entregado su vida , había dejado que se le escapara con  su marido y sus hijas. Las pastillas , las terapias la mantenían en  pie , mantenían su cuerpo  en este mundo al igual que una escayola  mantiene el miembro deteriorado,  pero su mente ya estaba en otro lugar- A veces cuando se acercaba un aniversario o la fecha del desastre el dolor se intensificaba ,las heridas sangraban , y su angustia se manifestaba en dolores, nauseas, taquicardias, entonces precisaba ayuda, acudía  al hospital  ingresaba unos días y se abandonaba a los cuidados de otros,  .
Bonet lo sabía, así  que  aumentaba minimamente la dosis de ansiolíticos  se sentaba a su lado agarraba su mano e intentaba en sus conversaciones a pie de cama que Teresa fuera recomponiendo sus pedazos .Días después  cuando su cuerpo  desnutrido y maltratado  se rehacía con los cuidados hospitalarios , y su alma se anestesiaba un poco le planteaba  enviarla a casa , entonces ella aceptaba de buen grado concertando una cita en la consulta externa a la que casi nunca solía acudir.
Luego, ella  volvía a lo de siempre , su casa, sus perros vagabundos, su  escasa comida, sus nulos cuidados, sus horas en el cementerio, la desnutrición, los servicios sociales, el nuevo ingreso, pruebas, otros médicos, otros  compañeros de pasillos. Por su parte él también volvería a la suya,  otros pacientes, otras historias  hasta que le volvieran a llamar para reevaluar a Teresa  , otra sesión , nuevos residentes ,otras preguntas ,mismas respuestas . Así se cerraba una y otra vez el círculo con Teresa, la  persona que a un joven médico hacía ya muchos años  le enseñó algo que él intentaba transmitir día a día a los que se molestaban en bajar a sus despacho a preguntarle,  a los que miraban detrás de las múltiples pruebas , a los que tras la historia clínica veían el alma  humana, en definitiva a aquellos que como él un día comprendieron que una cosa es la medicina y otra  son los enfermos. 

Fabiola Rodríguez Tebar

PD. A mis compañeros , en especial a los que como yo aman la Medicina...y los enfermos

martes, 7 de febrero de 2012

EL SIGNO DE LOS TIEMPOS


Como no tengo idea de la macroeconomía que manejan los mercados, ni consigo entender por que la Bolsa funciona de un modo distinto ante situaciones iguales ,  soy incapaz de saber por qué Lagarde desde el atril del FMI hoy dice una cosa y mañana la contraria o por qué con los mismos mimbres que se realizó el cesto de esta debacle económica  se va a tejer  la posible recuperación ; me dedico a observar como la crisis económica ha ido cambiando el perfil de este país, nuestra manera de ver la vida.
No solo me refiero a la desolación que provoca el pasear nuestras calles  y observar que cada día bajan la persiana diferentes comercios que a lo largo de los años han ido acompañando nuestra vida, tampoco a la sensación de ciudad  semi-construida que produce ver la cantidad de grúas que al dejar de levantar ladrillos y hormigón permanecen estáticas  conformando un paisaje de esqueletos de hierro, ni siquiera a la angustia y el desanimo con el que llegas a casa tras encontrarte casi a diario por la calle a algún amigo, conocido o familiar al que el paro ha golpeado con toda su crudeza .
Hablo de la sensación que se ha instalado entre nosotros , la de resignación ante lo que parece inevitable, el retroceso , la  desesperanza.
Bien, pues esa situación de economía negra que va mermando poco a poco las  reservas monetarias de la ciudadanía, se acompaña de una  situación anímica gris que se va extendiendo como una mancha de aceite emborronando otros aspectos de la vida., así casi sin darnos cuenta nos empuja y como en la resaca de la ola después de haber sido propulsados  bien lejos, la marea nos arrastra irremediablemente hacia atrás.
No sé , a lo mejor es la depresión que produce la falta de luz  de estos días, el hecho de que  el frío la nieve y con ella la imposibilidad de ver el sol en la calle se ha adueñado de nosotros, o a lo peor es que los acontecimientos  que se vienen produciendo a lo largo de estos últimos meses no provocan las suficientes  catecolaminas para revertir ese proceso pero no me negareis que el país, posiblemente el resto del mundo también, se ha teñido de un tono gris marengo, gris plomo, gris melancolía.
Lo peor de esta crisis no es solo  el deterioro económico que produce , es el miedo y  la búsqueda imperiosa de  algo que te proteja y que vuelva a darte seguridad. La  necesidad de acogerse a valores seguros suele volver la mirada hacia atrás ,a lo que ya ha sido probado y experimentado en detrimento de lo novedoso de lo que puede tirar con más fuerza hacia delante y que  tiene todo por descubrir, pero no nos inspira  confianza.
El paso atrás,  la sensación de retroceso se vive  día a día, entre noticias puramente económicas , volveremos a salarios de los años 90, nos empobrecemos ; y políticas , se cuestionan leyes que han puesto a nuestro país como ejemplo en derechos civiles (matrimonio homosexual,  interrupción del embarazo, dependencia..) para devolvernos a tiempos pretéritos.
La semana pasada como colofón hubieron dos actos para dibujar esta vuelta atrás. El  PP en Santiago celebraba un acto de homenaje a Manuel  Fraga, político ensalzado hasta la saciedad estas últimas semanas con motivo de su muerte. Ya es sabido que en España nada mejor que morirse para que por fin hablen bien de uno, pero lo de Fraga ha rallado el exceso . Político de origen franquista con evidentes  luces y  con enormes sombras, su muerte  ha servido para congregar en torno a su memoria  a 2000  PP (personas)  que ven en su figura un referente para iniciar nuevos tiempos, los que nos  indica que viviendo en el 2012  nos retrotraemos al tiempo del  Pretérito imperfecto.
Por su parte el PSOE celebraba su  38 Congreso en Sevilla , ciudad a la que había llegado con prisas, sin pausas y  dividido en dos mitades contrapuestas. Veteranía y control frente a juventud  e incertidumbre. Incluso a los que nos gusta la elección nos invita a  pensar que se conjuga en un Futuro Anterior.
Salvando las enormes distancias entre ambos actos , el primero de homenaje y hermanamiento ideológico, el segundo de participación democrática congresual, ambos comparten algo; el color gris , el atrincheramiento para salvar las posiciones conseguidas en el  pasado, la apuesta por  valores seguros aunque amortizados, el nulo interés por  las cosas novedosas, por los experimentos , el riesgo cero.
Es el signo  de los tiempos, de  crisis, de color gris, de buscar un punto de anclaje para resistir los embates de las olas,  que invitan a  no arriesgar. Pero también son tiempos de reafirmarse, de tener claro lo que importa , lo que hay que salvar del naufragio ,de anclarse a valores sólidos pero sin dejar de mirar hacia delante, hacia donde queremos ir  sabiendo que a lo mejor tenemos que remar más duro o más tiempo,  incluso hacer alguna parada, pero hay una cosa que deberíamos tener clara por encima de todas , nunca  la historia se ha escrito hacia atrás , así que esfuerzo para salir adelante, todos, pero pasos atrás en derechos civiles,  que no nos pidan ni uno.

Fabiola Rodríguez Tebar