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lunes, 16 de julio de 2012

GALO Y SU MADRE


Corrían aires de los  80 . Mientras Reagan  era elegido Presidente de USA , España entraba en la OTAN e IBM lanzaba al mundo su primera computadora, yo apuraba mis últimos años de  formación médica en  Valencia , Galo  iniciaba su  huida - nueva vida  en las Ramblas y  su madre lo añoraba allá en su pueblo.
 La  OMS daba por erradicada  la viruela y con  el desarrollo de los antibióticos la sensación de  control sobre los procesos infecciosos  se había instalado en la mayoría de una sociedad que de pronto  fue golpeada  con el anuncio de una enfermedad de causa desconocida, que en esos años solo insinuaba lo que en poco tiempo iba a llegar a ser .
En 1981 la comunidad científica publica el primer caso  de una patología a la que llama Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA)   Fuera de la comunidad científica , esto no preocupó mucho , pues  ya habían dejado claro los medios de comunicación que afectaba  principalmente a los homosexuales.
Con esa sensación tan humana de “esto no va conmigo” la mayoría de la gente archivó esa información en la cabeza en el lugar que ocupan las cosas de  “ a mi no me importa” y siguió con su vida.
En la Facultad de  Medicina yo seguía mi programa  académico, creo recordar una mención superficial al SIDA ,que no duró ni siquiera cinco minutos . Por su parte Galo llevaba ya un tiempo buscándose la vida en las Ramblas como buenamente puede quien había salido de su pueblo con poco más de 5000 mil pesetas y sabiendo que no  quería volver. La madre de Galo apenas sabía donde estaban las Ramblas, mucho menos San Francisco donde a diario moría  alguna persona de la  enfermedad ahora llamada “rosa” en un alarde de ingenio sin precedentes  por parte de la prensa internacional. Para ella se iniciaba  una época de caminar por el pueblo más sola de lo habitual, el oído  poco afinado para  no escuchar los murmullos y comentarios de la gente  y vivir el calvario personal de haber sido señalada en la comunidad  como la madre de alguien distinto , de alguien  que harto de ser el diferente  había optado por declararse “ el maricón oficial “ de la localidad el mismo día que había decidido abandonarla.
En 1983  un actor guapo , galán por excelencia y símbolo de masculinidad  declara públicamente que está enfermo de SIDA , y confiesa su homosexualidad  haciendo girar la atención mundial  curiosamente más hacia lo segundo que a lo primero pero consiguiendo que la comunidad internacional  preste atención a esta enfermedad  que ya mataba a diario a miles de personas , y contagiaba a millones .
Yo acababa mis estudios de licenciatura  en Medicina sin saber más de la nueva enfermedad que lo que decían los medios de comunicación.
Galo  tras unos años de penurias había conseguido una cierta estabilidad  económica trabajando en un nigth-club , de  “relaciones públicas”, como a él le gustaba aclarar , se había acostumbrado a pasar desapercibido ,a vivir como le gustaba, y por primera vez tenía pareja estable.. Su madre  también se había acostumbrado a los comentarios que a lo largo de estos años habían ido cesando ,sustituidos por nuevos rumores .
Diez años más tarde de estos sucesos,   Robert Gallo y Luc  Montaigner,no sin  polémica,  ya habían  puesto nombre  a un retrovirus (VIH)  como culpable  de una enfermedad ya desvinculada del colectivo homosexual y asociada a ciertas prácticas de riesgo .El número de afectados y muertos crecía y mientras la comunidad científica  investigaba  soluciones que controlaran la  nueva epidemia,  la comunidad internacional  intentaba luchar contra algo todavía mas difícil de lograr, acabar con el estigma de plaga que el SIDA tuvo durante muchos años y que provocaba la exclusión social.
Fue en este contexto cuando conocí a Galo . Acababa de volver a su casa, la  que abandonó hacía 14 años , único lugar del mundo que le ofrecía refugio para apurar los pocos días de vida que le quedaban . Su madre, la que le añoró cada segundo  había removido cielo y tierra para conseguir su traslado desde un hospital de  Barcelona , tramitado ambulancias, adecuado su cuarto y gastado  dinero en  adaptar  la cama,  el lavabo ; en definitiva  adecuar una estancia de enfermo terminal.
Cuando me llamó  para hacerle una visita leí varias veces el informe para familiarizarme un poco con la enfermedad de aquel hombre joven  para el que solicitaban mis servicios .El desconcierto que en esa época el SIDA  provocaba incluso entre los profesionales no fue nada comparado a la cara que  debí poner cuando vi a Galo en la cama  que luego me dijo llamaba “ su agonía”.
-Madre, enséñale a la doctora una foto mía de antes, para que vea el “maricón tan guapo que  yo era”
- “No le haga usted caso, decía la madre, desde que está así tiene un humor  extraño y está siempre provocando.....No digas esas cosas “...
 Me fijé en el aspecto de la habitación ,sobria, limpia ,casi de hospital ,me acerqué a su cama, hojee el informe, intenté comprender que puede pasar en un cuerpo humano para  que un hombre de  36 años acabe convertido en la imagen que yacía en esa cama, un acumulo de  huesos  que no pesaría ni 40 kilos, envuelto en una piel amarillenta, limitado por unos pies de camposanto y una  cabeza con más pinta de calavera que otra cosa en la que sobresalían los ojos,.esos  enormes ojos negros que desafiaban al mundo como dos faros, con más furia y rabia que fuerza ...
Muchas  veces volví a casa de Galo, visitas paliativas en una época en la que la única sensación que quedaba en los que veíamos a enfermos  de SIDA era la  de estar allí sin poder hacer casi nada y la de observar como se vivía entonces una enfermedad que no se parecía en  nada a lo que conocíamos ni clínica ni socialmente.
Nunca vi en esa casa a nadie que no fuera Galo y su madre. Los días en los que el dolor, la fatiga o la fiebre se lo permitían  Galo tenía una conversación divertida con anécdotas que arrancaban  nuestra risa, casi todas relacionadas con su trabajo en aquel nigth-club en el que insistía una y otra vez  yo era relaciones públicas”, mientras relataba mil cotilleos de  la burguesía y el famoseo de  la Barcelona de la época .
“Si yo os contara , decía , la cantidad de locazas de tanga y tacón  que venían al club y al día siguiente exhibían su doble moral en misa con golpes de pecho mientras despotricaban contra  los  pervertidos , como les gustaba llamarnos”.
Así día a día fui aprendiendo cosas de una enfermedad para la que ni los profesionales estábamos preparados, y conocí desde cerca el ostracismo y la marginación  que significaba , supe como Galo había  abandonado su pueblo harto de disimular  entre sus paisanos y de aguantar las burlas de los que un día creyó sus amigos,  intenté comprender el miedo y  la inseguridad de dejar tu casa para vivir en una ciudad donde a nadie conoces  sabiendo que has de buscarte la vida de cualquier manera porque  bajo ningún concepto puedes permitirte volver atrás , la dificultad para  encontrar un trabajo, lo que se podía .. ..“ya sabes  no era fácil , sin formación no te admitían en muchos sitios”; la tranquilidad de tener por fin un hogar , un techo, una pareja ,”y cuando ya te has hecho a tu vida cuando crees que ya has pasado bastante cuando casi estás a punto de dejar el resentimiento atrás contra todos los que te han marginado recibir el mazazo de una enfermedad con estigma de bíblica, ¡lo que nos faltaba!, y ver morir a la persona de la que estás enamorado y unir al dolor profundo de la perdida la rabia de pensar que a lo mejor te ha contagiado y que enfermarás, y no poder llorarle a gusto  porque de nuevo se incrusta en tu piel  la culpa, esa que siempre había viajado contigo desde pequeño , la que creías que ya habías superado , pero ahí está otra vez para decir que te siguen viendo distinto, diferente, y ahora además peligroso.”
Estos raptos de furia  a los que Galo se entregaba a veces servían para  agotar las escasa fuerzas que le quedaban,  y para que su madre que permanecía siempre cerca de  la cama, al margen de nuestra conversación se acercara con una toalla  mojada para refrescarle la frente, los  brazos, el cuerpo, conformando una imagen que  semejaba una Piedad.
Cuando se quedaba tranquilo, relajaba la respiración y cerraba los ojos , la madre me acompañaba hacia la salida , y en su parquedad de palabras  me preguntaba: “¿Vendrá usted mañana?”
Muchas son las cosas que a veces  recuerdo de mis conversaciones con Galo, muchas las situaciones que me impresionaron. Sus cambios de humor según le atenazaba más o menos la fiebre, la expresión de su dolor desesperanza, su ira y su miedo,  la consunción extrema de su cuerpo. Me sorprendía ver a su madre como cada día entregada a su hijo adquiría más fuerza para  resistir, como ya me recibía mirándome a los ojos sin la sensación de vergüenza que noté en ella las primeras veces, como incluso se reía  con algunas  anécdotas que Galo contaba .
 Un día cuando me marchaba me sorprendió con una foto.” Mírelo! lleva razón cuando él lo dice, mire que hombre más guapo!”
“Lo peor de esta enfermedad es que no solo te mata,  te destruye  entero... a ti y a lo que te rodea, mírelo! ahí solo como un apestado , como si mereciera un castigo .Un concepto de   moralidad miserable nos robó a mi hijo y a mí los pocos años de vida que pudimos estar juntos, nunca  lo perdonaré...”
Algunas veces me detenía en la puerta cuando me marchaba , aferrándose un poco a la esperanza , “Se sabe algo de algún tratamiento nuevo?  “..
Dos meses después moría Galo ....
Si alguna vez , se descubre alguna vacuna, algún tratamiento, acuérdese de mi diga que esto no solo afecta a famosos...”
En nuestra sociedad  hoy el SIDA ya no es sinónimo de muerte. La terapia antiretroviral ha frenado la mortalidad y aumentado la supervivencia .
Comunidades científicas, gobiernos y asociaciones de afectados han conseguido  sensibilizar a la población y quitar el estigma de castigo que imponía  esta enfermedad  sobre los afectados.
Suelo recordar a Galo  cada vez que oigo alguna noticia sobre el SIDA, si doy alguna charla a jóvenes sobre enfermedades de transmisión sexual,  o cuando veo algún paciente seropositivo que ha conseguido con el tratamiento llevar una vida casi normal .Hace pocos días lo recordé de un modo especial porque  un compañero de su localidad me llamó para  darme la noticia....
“¿Sabes? Ha muerto Luisa, la madre de Galo ...me pareció que querrías saberlo..

Pues sí, quería saberlo y quería contarlo porque en las grandes desgracias de la humanidad, y en los grandes logros siempre aparecen unos pocos nombres , muy importantes sin duda y quedan en el olvido otros que en su vida cotidiana y pequeña no lo parecen tanto, pero lo son, como Galo que no llegó a tiempo a un tratamiento que hubiera prolongado su joven vida, como  Luisa , su madre, que  le sobrevivió 17 años, y que tras la muerte  de su hijo estuvo vinculada de una manera activa a Asociaciones de afectados por VIH,  que pasó de ser una mujer tímida a colocar todos los años el día 1 de Diciembre en la ventana de la habitación de  Galo una  foto, con la  bandera gay  y el lazo rojo  de la lucha anti SIDA, la  madre callada que  paso de caminar silenciosa a reivindicar con orgullo infinito cada uno de los momentos de la vida de su hijo..

 Por eso lo cuento...Por Galo y su madre ...


Fabiola Rodriguez

domingo, 1 de julio de 2012

PRIMUM NON NOCERE

No soy de quienes piensan que la política no sirve para nada. Es más, me atrevería a decir que  una gran parte de la crisis que vivimos en Europa se debe a la falta de voluntad y liderazgo político. Siempre creí y aún creo aquello de que la política es el arte de hacer  realidad lo posible, por eso al margen de ideologías, de preferencias por unas siglas o por otras no pienso que todos los políticos son iguales ni abomino de todo lo que huele a cargo público.
La situación que vivimos  es de todo menos fácil , gestionar la miseria-ruina de un país no debe ser  grato  y estar sometido a presiones constantes que te sitúan al borde del abismo reconozco debe dar hasta miedo. Me hago cargo que en situaciones límite es más fácil errar , dar sensación de improvisación e incluso aparecer como estúpidas , personas que antes  teníamos en alta valoración ; pero también es verdad que es en estas situaciones cuando se aprecian los  verdaderos políticos, las personas con visión de Estado,  y cuando se demuestra  la calidad de los que nos dirigen.
Puedo entender  fallos en los  gobernantes , incluso una cierta sensación de verse sobrepasados, lo que no es tolerable es que el desgaste en la gestión diaria , la falta de argumentos  o la incapacidad para decir la verdad  haga que  nuestros dirigentes  acaben  faltándo al respeto a los ciudadanos .
Una muestra constante de estar sobrepasado por la situación y no saber estar a la altura  de un cargo público  la da a diario el  Consejero de Sanidad de CLM o al menos es lo que transmite en sus declaraciones a la prensa.
Probablemente venga avalado por una buenísima gestión en cualquier Hospital , Área sanitaria o vaya usted a saber donde , no lo dudo; pero alguien debería recordarle que ahora no es únicamente un gestor , que no está en un Consejo de Administración de un banco o de una multinacional , es el Consejero de Sanidad de un Gobierno votado por la mayoría que debe gobernar respetando a todos, que no puede decir lo primero que se le pase por la cabeza,  ahora es un  político y  como tal debe saber combinar la mejor gestión con un cuidado exquisito al transmitirla a los ciudadanos.
Quizás algún asesor debería recordar  a quién  una vez estudió Medicina, una máxima médica  ya atribuida a Hipócrates, "Primum non nocere” , que debería evocar cada vez que intenta  hablar de una situación complicada que tiene  ánimo de solventar . “Primero no hacer daño”.
El Sr. Consejero, que tiene una difícil tarea para conseguir sostener una Sanidad Pública que ha sido considerada de las mejores del país ,se ve en  la obligación de explicar dolorosos recortes  y en lugar de argumentar  y  llamar a las cosas por su nombre, ha preferido elegir el camino de buscar culpables dentro de la Administración entre los que no han sido gestores de nada,  especialmente  los médicos.
Hace ya algunos unos recortes dijo que deberían dar gracias por  tener un puesto de trabajo, que estaban  muy mal acostumbrados, trabajaban poco y andaban  mirándose  el ombligo .
Pero  es en el último capítulo de recortes que se preparan donde  el insulto a un colectivo profesional  que hasta ahora en las valoraciones de los ciudadanos sobrepasa bastante la nota media en una escala en la que los políticos ocupan el ultimo lugar , ha llegado a límites intolerables.
Para justificar el cierre de  algunos puntos de Atención continuada  ( lo vulgarmente llamado urgencias) no le ha parecido suficiente hablar de eficiencia , de demografía, de sostenibilidad   dar esas explicaciones que los políticos dicen cuando van a  recortar  servicios ,incluso algunos derechos. No, haciendo gala de su poco tacto  ha basado sus explicaciones en que  no se puede pagar a médicos  por estar durmiendo .
A lo largo de mis 20 años de actividad profesional  he realizado multitud de guardias, durante cuatro años en el Hospital, el resto en Atención Primaria. 
Para los que desconozcan las guardias médicas les diré que en su gran mayoría se realizan los días de diario en turnos de 17 horas y de 24 en festivos. Las de diario suelen iniciarse a continuación de la jornada laboral de la mañana. En los centros de salud los profesionales hacen turnos en festivos de 48 horas de guardia.
Al  margen de la labor asistencial , motivo de la guardia ,los profesionales pasamos muchas horas en el lugar de trabajo, horas en las que como personas normales , comemos, bebemos,  vamos al baño ,por supuesto en  ocasiones nos acostamos ,  y a veces  incluso dormimos.
Cualquiera  de nosotros puede contar las  cientos de veces que esa duerme vela se interrumpe con el teléfono, el timbre o el busca  que te avisa para asistir cualquier urgencia  sea en el centro o en un domicilio. Algunas  no son fáciles de olvidar , como cuando  me avisaron para atender un accidente de tráfico  en la carretera donde los 4 miembros de una familia habían sido decapitados por un camión, o la que tuve que trasladar en la ambulancia a un niño de dos años que había caído del balcón , o las veces que he salido a buscar por esos pueblos de Dios la casa desde donde me habían avisado añadiendo a la habitual ansiedad de la urgencia la incertidumbre de no saber donde vas,   o la frustración de llegar  solo para certificar la muerte, avisos en los que  a la situación médica se añade  una situación social que te dan ganas de echar a correr, noches en que te la juegas en la carretera por la nieve o el hielo,  o las que  a la Urgencia llegan  algunas personas  pasadas de bebida o de droga en las que a la atención sanitaria tienes que añadir el cuidado de tu integridad física sorteando insultos y amenazas en unos Centros que durante las horas de guardia  solo están atendidos por un medic@ y un enfermer@.  No es fácil  dormir tras sucesos de este tipo aunque necesites luego tumbarte un rato en la  cama, tampoco es fácil dormir después de dar un alta y pasar largo rato repasando  el electro o la  radiografía o cualquier otro signo o síntoma esperando no haber pasado nada por alto.
 Hay veces, por  lo que sea, porque la enfermedad se da una tregua o porque se conjugan los hados  la guardia es tranquila , puedes descansar de  la tarea de todo el día. Descansar,  que no es lo mismo que no estar de guardia.
Estas situaciones  podrían multiplicarse por miles en los recuerdos de otros compañeros, no tienen ni más ni menos importancia que la justa, es nuestro trabajo, el que elegimos y por el que nos pagan , un  trabajo que desde luego no se merece los insultos de quien en teoría es el máximo representante del colectivo de médicos de la asistencia pública en nuestra comunidad.
Las situaciones límites nos ponen a prueba , suelen sacar lo mejor y lo peor de las personas. Llevamos bastantes meses de crisis , malas noticias a diario, vivimos entre primas, mercados, rescates, desconocemos a donde vamos en casi todo,  trabajamos sometidos a mayor presión, con más penosidad , incertidumbre  y es en estas situaciones donde se ve  quien asume  o no  su responsabilidad, quién está o no a la altura de las circunstancias y desde luego  hasta el momento creo que los médicos  castellano-manchegos en saber estar a la altura y en asumir la responsabilidad  ganamos  al Sr. Consejero por goleada.....
 
Fabiola Rodriguez