“…A menudo lo urgente no deja tiempo para lo importante...” (Mafalda _ Quino).
…..Y así debe ser, porque ante una situación de urgencia se torna secundario todo lo demás.
Existen para casos de emergencia unos protocolos que nos marcan los actos a realizar porque si en una situación grave no respondiéramos con un orden previamente establecido, si nos dejáramos llevar por la improvisación el resultado sería nefasto.
Conocemos protocolos para casi todo, para las olas de calor, de frío, las lluvias excesivas, la sequía, las inundaciones, catástrofes de cualquier tipo, todo está protocolizado.
Al hilo de lo que más conozco, en los protocolos de urgencias médicas se sigue un orden estricto que viene marcado por tratar primero lo urgente, es decir lo que pone en peligro la vida de un modo inmediato, una obstrucción respiratoria, una parada cardiaca, y así conseguir la estabilización del paciente para después acometer lo secundario, lo que siendo importante admite una cierta espera, tratar una fractura, una quemadura, realizar una intervención quirúrgica, Si no aplicáramos este orden y lo urgente no se solucionara con inmediatez el paciente moriría, pero si salvando su vida no fuéramos conscientes de abordar con prontitud y firmeza las lesiones “secundarias” solo habríamos demorado la muerte o conseguido una vida de peor calidad. Primero lo urgente, pero sin perder de vista lo importante.
Es fundamental diferenciar lo uno de lo otro, claro, no sería operativo empezar las cosas mal.
Por lo general, la calle, el ciudadano de a pie sin tener conocimiento de protocolos ni manuales suele reaccionar bien ante situaciones graves, y rara vez confunde la urgencia con la importancia, porque aplica una norma no escrita que siempre ha dado excelentes resultados, el sentido común; ejemplos hay en las vidas cotidianas y también en urgencias graves y catástrofes mediáticas.
En los últimos años vivimos una situación de crisis con momentos de verdadera emergencia nacional, o al menos así nos lo han vendido por lo que suponemos que los responsables políticos habrán recurrido al consiguiente protocolo de “Situaciones de emergencia del país” que intente evitar una catástrofe mayor.
Pero queda la impresión de que se ha reaccionado mal, se ha confundido la urgencia con la importancia, o al menos así lo parece y esto condicionará de modo irremediable que una vez solucionado lo que nuestros lideres mundiales han considerado urgente nosotros los afectados podamos sobrevivir, sí, pero viviendo mucho peor.
No hay que ser un experto político ni economista de altos vuelos para verlo, y hay ejemplos múltiples. La primera y creo única medida en la que los dos partidos políticos mayoritarios se pusieron de acuerdo, luego identificaron como urgente, fue en blindar el techo de déficit vía Constitución. Puede que fuera importante, pero ¿era más urgente que paliar sangrías como el paro?
No dudo que otras decisiones no abordaran problemas importantes, ni que su objetivo sea atacar cuanto antes la crisis que atañe a la eurozona o a la “globalzona”, como tampoco dudo, es más estoy segura que han abordado antes sus cosas importantes que las nuestras urgentes.
Transmitieron rápido su diagnóstico del problema, nos pusieron ante los ojos lo que había que abordar con urgencia , déficit, deuda, crisis financiera , se ampararon en expertos y asesores FMI, BCE y todo ese mundo de siglas tras las que se ocultan los nuevos piratas, cambiaron lenguaje y valores para poder manipular a su antojo lo que de verdad es importante ( Sanidad, Educación, Dependencia, Sº Sociales, Pensiones..) , incluso llegaron a decir en un alarde de cinismo sin precedentes “ No he hecho lo que prometí a mis electores , pero he hecho lo que debía “..
Los protocolos se revisan y se reevalúan, se miran los posibles fallos y se les aplican medidas correctoras a fin de subsanar errores y adaptarlos a la realidad. Si no son útiles se cambian.
Desde mi punto de vista ( deformación profesional) yo ante esta situación pensaría que el líder del protocolo no ha identificado bien la urgencia , que ha aplicado medidas extraordinarias a cosas que en ese momento puede que fueran importantes , pero desde luego no urgentes, mientras que se dejaba por atender cosas muy urgentes que solo identificó como de cierta importancia; que en el manejo de la situación grave no ejerció de auténtico líder dejándose influir desde fuera por agentes externos y desde luego que en este proceso no ha tenido en cuenta que cuando la situación se recupere los afectados saldrán de la extrema gravedad con importantísimos déficits en materia de derechos civiles y sociales. A cambio habremos aprendido que quien lidera la acción lo hace al dictado de asesores externos que ni nos valoran ni conocen , a los que nada importamos y tendremos para siempre claro que para nuestros líderes, políticos, representantes o lo que sean ,el sentido de lo urgente y de lo importante desde luego no coincide con el nuestro .
Así que estamos tardando, o cambiamos de lideres, de protocolo o de ambos.
Fabiola Rodríguez