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domingo, 27 de octubre de 2013

DE LO URGENTE Y LO IMPORTANTE

“…A menudo lo urgente no deja tiempo para lo importante...” (Mafalda _ Quino).
…..Y así debe ser, porque ante una situación de urgencia se torna secundario todo lo demás.
Existen para  casos de emergencia  unos protocolos que nos marcan los actos a realizar porque si en una situación grave no respondiéramos con un orden  previamente establecido, si nos dejáramos llevar por la improvisación el resultado sería nefasto.
Conocemos protocolos para casi todo,  para las olas de calor, de frío, las lluvias excesivas,  la sequía, las inundaciones, catástrofes  de cualquier tipo,  todo está protocolizado.
Al hilo de lo que más conozco, en los protocolos de urgencias médicas  se sigue un orden  estricto que viene marcado por tratar primero lo urgente, es decir lo que pone en peligro la vida de un modo inmediato, una obstrucción respiratoria, una parada cardiaca, y así conseguir la estabilización del  paciente para después acometer lo secundario, lo  que siendo importante admite una cierta espera, tratar una fractura, una quemadura, realizar  una intervención quirúrgica, Si no aplicáramos este orden y lo urgente  no se solucionara con inmediatez el paciente moriría, pero si  salvando su vida no fuéramos conscientes de abordar con prontitud y firmeza las lesiones “secundarias” solo habríamos demorado la muerte o conseguido una vida de  peor calidad. Primero lo urgente, pero sin perder de vista lo importante.
Es fundamental diferenciar lo uno de lo otro, claro, no sería operativo empezar las cosas mal.
Por lo general, la calle, el ciudadano de a pie sin tener conocimiento de protocolos ni manuales suele reaccionar  bien ante  situaciones graves, y rara vez confunde la urgencia con la importancia,  porque  aplica una norma no escrita que siempre ha dado excelentes resultados, el sentido común; ejemplos hay en las vidas cotidianas y también en urgencias  graves y catástrofes  mediáticas.
 En los últimos años  vivimos una situación de crisis con momentos de verdadera emergencia nacional,  o al menos así nos lo han vendido por lo que suponemos que  los responsables políticos habrán  recurrido  al consiguiente protocolo  de “Situaciones de emergencia  del país” que intente evitar una catástrofe mayor. 
Pero queda la impresión de  que se ha reaccionado mal,   se ha confundido la urgencia  con  la importancia, o al menos así lo parece y esto condicionará de modo irremediable que una vez  solucionado  lo que nuestros lideres mundiales han considerado urgente nosotros los afectados podamos sobrevivir, sí, pero viviendo mucho peor.
No hay que ser un experto  político ni economista de altos vuelos para verlo, y hay ejemplos  múltiples. La primera  y creo única medida en la que los dos partidos políticos mayoritarios se pusieron de acuerdo, luego identificaron como urgente, fue en blindar  el techo de déficit vía Constitución. Puede que fuera importante, pero ¿era  más urgente que paliar  sangrías como el paro?
No dudo que otras decisiones no abordaran problemas importantes, ni que su objetivo sea atacar cuanto antes la crisis que  atañe a la eurozona o a la “globalzona”,  como tampoco dudo, es más estoy segura que han abordado antes sus cosas importantes que las nuestras urgentes.
Transmitieron rápido su diagnóstico del problema, nos pusieron ante los ojos lo que había que abordar con urgencia , déficit, deuda, crisis financiera , se ampararon en expertos y asesores FMI, BCE y todo ese mundo de siglas tras las que se ocultan los nuevos piratas, cambiaron lenguaje y valores para poder manipular a su antojo lo que de verdad es importante ( Sanidad, Educación, Dependencia, Sº Sociales, Pensiones..) , incluso llegaron a decir en un alarde de cinismo sin precedentes “ No he hecho lo que prometí a mis electores , pero he hecho lo que debía “.. 
Los protocolos se revisan y se reevalúan, se miran los posibles fallos y se les aplican medidas correctoras  a fin de subsanar errores y adaptarlos  a la realidad. Si no son útiles se cambian.
Desde mi  punto de vista ( deformación profesional) yo ante esta situación pensaría que el líder del protocolo no ha identificado bien la urgencia , que ha aplicado medidas extraordinarias a cosas que en ese momento puede que fueran importantes , pero desde luego no urgentes, mientras que se dejaba por atender cosas muy urgentes que solo identificó como de cierta importancia; que en el manejo de la situación grave no ejerció de  auténtico líder dejándose influir desde fuera por agentes externos y desde luego que en  este proceso no ha tenido en cuenta que cuando la situación se recupere los afectados saldrán de la  extrema gravedad  con importantísimos déficits en materia de derechos civiles y sociales. A cambio habremos aprendido  que quien lidera la  acción lo hace al dictado de asesores externos que ni nos valoran ni conocen , a los que nada importamos   y tendremos para siempre claro que para nuestros líderes, políticos, representantes o lo que sean ,el sentido de lo urgente y de lo importante  desde luego no  coincide con el nuestro .
Así que estamos tardando, o cambiamos de lideres, de protocolo o de ambos.

Fabiola Rodríguez