Dejen de pedir perdón. Pero ,ya. Al nivel de selfies, gafas
de espejo ,cubos de agua sobre la cabeza se ha colocado la moda de pedir perdón.
Cada día nos sorprende alguien pidiendo públicamente nuestro perdón, políticos de alto y bajo standing,
algún molt honorable, futbolistas, entrenadores, famosillos a los que su
bocachancla o dedo fácil en twitter les
ha hecho patinar de arriba abajo.
Perdón, perdón ,perdón…
Del Rey jubilado al último bufón del reino todo el mundo
pide perdón por algo.
Todos sienten la necesidad de reconocer la ofensa y saber
que les es perdonada..
Nos conocen, nos saben de perdón fácil, intuyen que estarán
unos días en las tertulias, los suficientes para que detractores y defensores
los tengan en la picota y al final el
perdón, la tolerancia, el olvido.
Nos ven demandar a diario
transparencia a las Instituciones
pero son conscientes de nuestra capacidad para perdonar, nos convencen con
facilidad lo comprueban en las
elecciones donde imputados, reimputados, mentirosos reincidentes vuelven a
merecer la confianza de un electorado fiel que al parecer con la petición de perdón se da por satisfecho, nos creen
idiotas. Lo parecemos.
El perdón es la acción por la que una persona que estima
haber sufrido una ofensa decide espontáneamente o a petición del ofensor no
sentir resentimiento optando por no tenerla en cuenta.
No tenerla en cuenta, que no olvidarla, si no el perdón no existiría.
Nuestro país siempre ha sido muy católico, hay que tener en
cuenta que aquí hubo un Jefe Supremo que
entraba y salía de las catedrales como Perico por su casa bajo palio como las Vírgenes
de Semana Santa. Detrás o al lado siempre algún mensajero divino que le iba
echando agua bendita con el hisopo….Esto imprime mucho carácter, no es fácil de
cambiar y pese al paso de los años en la sociedad ha quedado un poso del dogma
católico que nos ha convertido en una sociedad proclive al perdón.
Pues lo siento mucho, pero yo no les perdono. Sin sentirlo,
no les perdono.
Ni a Pujol ( último en salir del armario de la corrupción - presunta
, ) ni a otros especimenes de la cosa pública ( la lista ya es infinita)
que dedicaron todos sus esfuerzos al
robo y al mangoneo , mandatarios que no solo no cumplieron sus obligaciones
sino que además utilizaron el puesto en su beneficio propio asolando las arcas
públicas para llevarse el dinero a paraísos fiscales ( ¿hay algo más
insolidario que un paraíso fiscal?) mientras a la vez nos daban lecciones de
política, de economía incluso de ética.
Ni a los idiotas que casi a diario desde un cargo publico
banalizan sobre maltrato, violaciones, o se descuelgan con declaraciones
homofobas o racistas sin pensar que con
sus palabras insultan a las
víctimas hurgando en el dolor de la ofensa y piensan que con
pedirles perdón ya esta todo arreglado
Ni a personajes
cuya imagen pública genera opinión , Presidentes de empresarios que
mientras nos dan doctrina defraudan en las nóminas de sus trabajadores,
sindicalistas que se llevan la pasta de cursos de formación para parados,
futbolistas que tan pronto escupen al contrario como le muerden , algunos son casi analfabetos pero resultan
verdaderos arquitectos financieros capaces de hacer una finta para evadir
millones , o que en un calentón de boca
profieren insultos racistas al contrario y luego se descuelgan al día siguiente repeinados y modosos en cualquier medio pidiendo perdón
Perdón de que? La has hecho la pagas, te comes la sanción
que te toca y añades a tu “valentía” en la cancha, la del día siguiente, la de asumir la responsabilidad…Eres un
deportista de élite hombre, cada gota de tu sudor vale como la sangre del
unicornio, el mundo babea contigo , mandatarios
poderosos cruzan el charco en avión privado para ver como le pegas a una
pelota , millones de crios en el mundo llevan
tu camiseta y sueñan con llegar a ser como tú; como puedes enguarrarla de esa
manera y luego salir ahí a pedir perdón como si tu ofensa no significara nada ,
como si no te hubieras retratado en tu miseria ante el mundo. No quieras
arreglarlo pidiendo perdón a ver si así se apiadan de ti y se olvidan de la sanción. No añadas a la
ofensa la cobardía.
No les perdono, menos
aún a la panda de corifeos, los cómplices
necesarios de los unos y los otros, ojos entrenados para ver la paja en ojo ajeno
y no la viga en el propio sectarios de filiación que ya en la petición de
perdón ven una voluntad de enmienda un poso
de arrepentimiento que puede borrar la ofensa y el atropello, expertos en mirar
para otro lado que pretenden que con una cara compungida del ofensor , una petición pública de perdón, los
ofendidos olvidemos tanto robo e inmundicia. Objetivo final que no me toquen lo
mío, que yo siga en el machito.
No perdono la
verborrea de los comentaristas deportivos
que salen en tromba a defender lo indefendible, echándose las manos a la
cabeza porque sancionan a un deportista que le ha mordido a otro, o banalizan la agresión o el insulto racista con
comentarios que dañan la inteligencia ni
perdono el tratamiento que en este país se hace del delito contra la Hacienda Publica
sobre todo si el defraudador es un futbolista famoso que casi es presentado
como un héroe perseguido por la malísima Administración, auténticos
evasores fiscales que son seguidos por
“hinchas” capaces de plantarse ante un juzgado a jalearlos y defenderlos sin pararse
a pensar que ensalzan al mismo que con su delito fiscal esta favoreciendo que
su prestación por desempleo, por baja medica o por pensión sea más pequeña.
Fabiola Rodríguez