El odio es una emoción poderosa. . Aversión, repulsa, rechazo intenso e incontrolable a personas, cosas, ideas. Como todas las emociones, irracional.
Espontáneo o hábilmente manipulado acompaña a la Humanidad desde Caín y desgraciadamente no se conoce época en la Historia donde no haya encontrado espacio para manifestarse.
En los últimos años, quizás por la facilidad para acceder a la información, por vivir casi al instante tragedias que se producen en la otra parte del mundo, por manejar multitud de datos no siempre reales, o porque se nos presentan las cosas de un modo sesgado para forzar ciertas conclusiones, el odio ha encontrado el sustrato nutritivo necesario para instalarse y el medio adecuado para transportarse.
En un mundo que se mueve a velocidades medidas en megabytes muchas cosas pasan casi desapercibidas para nuestro consciente pero se quedan ahí en lo profundo de nuestra psique como parte del sustrato alimenticio agazapadas para alimentar a la bestia, engordándola para que despierte cuando sea necesario.
Y se alimenta sobremanera con el bombardeo al que nos someten a diario con las imágenes de tiranos por todos conocidos, los mismos que han sido propiciados y amparados por nuestros civilizados países, creados por y para ellos ; ahora ya no necesarios y abandonados a su suerte. En este abandono nunca se nos informa del origen del conflicto, del desarrollo posterior, de los desenlaces previstos o imprevistos, de los actores protagonistas y secundarios. No!
Como en un videojuego dirigido se nos muestra la parte más abyecta del régimen del antaño amigo, sus tropelías ayer consentidas y hoy devenidas en deplorable comportamiento a evitar y nos presentan a los libertadores, los que fueron salvajes rebeldes reconvertidos en demócratas in pectore mientras entre la maraña de bombas, sangre llanto y dolor se proyectan las imágenes de la turba, la masa enfebrecida pisando, escupiendo, torturando, golpeando, con saña animal al caído en desgracia de turno…Exaltando el odio!
Son tantos en tan poco tiempo! El otrora todopoderoso líder irakí, el faraón egipcio, el sátrapa libio y ahora el malvadísimo sirio… entre otros…
Tan fácil encontrar fotos de ellos hace pocos meses o años abrazados, o “hermanados” a nuestros líderes civilizados y demócratas, tan sencillo acudir a la hemeroteca para ver como jefes de la OTAN secretarios de la ONU , lideres de la UNESCO , presidentes de Francia, España, Alemania, USA, ect de cualquier color político se han dejado agasajar por sus regalos, han tolerado sus manías ególatras y mirado hacia otro lado cuando han cometido las mayores salvajadas del mundo. Ahora toca derrocarlos, no porque se haya descubierto de repente su inmundicia, si no porque es otro escenario, otro tiempo, las costuras explotan por aquí o por allá, hay que abandonar cual rata este barco, estar presto en asaltar otro.
La ciudadanía, no importa, pronto hallará el bálsamo para calmar la conciencia, aparecerán cuatro cartelitos del no a la guerra se harán galas de apoyo a los pobres afectados, algún que otro famoso pidiendo ayuda para los refugiados, un cuartito de hora en las tertulias, apuestas para ver quien ataca primero al país del destronado.
Ningún problema! Cosa de unos días de pantalla porque la bestia instalada en la conciencia ciudadana, trabajada y alimentada ya ha tomado su partido, ya sabe quien es esta vez el malo ya casi justifica el castigo de semejante tirano. Que acabe pronto y pasaremos a otra cosa!
Ninguna voz de las que goza en el mundo de autoridad real reconocerá que el ataque masacrará a la población, nadie dirá que una explosión nunca fue capaz de apagar un incendio, nadie desincentivará el odio, que viajara sin pararse en fronteras, creciendo en nuestro entorno, y adoptando la forma que necesita para seguir siendo alimentado en su nuevo hogar
Educado el odio en el conflicto lejano hacemos crecer la bestia en el propio sin ser conscientes que nada de lo que ocurre a otro ser humano puede sernos por completo ajeno.
Nos creemos mejores que esas personas que aparecen en las imágenes con desatada violencia ,porque no estamos en conflicto permanente como los países que nos muestran ,creemos ser distintos a quienes salen gritando, golpeando, llorando, sangrando, muriendo pero no hay tanta diferencia, solo hace falta que se den las condiciones para que la bestia despierte , para que el veneno acumulado no se dirija hacia otros lugares sino que mire al propio.
Hay indicios, solo hay que saber verlos, han asomado al mínimo asomo de crisis económica, al más mínimo viento que ha sacudido nuestras cómodas vidas, porque ¿Como puede explicarse si no es desde una perspectiva del odio acontecimientos que ocurren diariamente?¿ Como entender si no es por el odio el resurgimiento de ciertos fantasmas que en Europa causaron un daño infinito?¿ Como es posible que en una sociedad que presume de tener formación y el mayor desarrollo de su historia cada vez más gente exprese su disconformidad no con argumentos políticos, si no apelando a los instintos más bajos, insultando, deseando dolor al adversario, incluso deseando la muerte?
“Basta que un hombre odie a otro para que el odio vaya corriendo la humanidad entera” Sartre.
Sí y basta que se instale entre nosotros esperando agazapado hasta que alguien como ha demostrado la historia tantas y tantas veces lo despierte y le diga a donde debe mirar…
Fabiola Rodríguez Tébar
“Nadie nace odiando a otro por el color de su piel, su origen o su religión” ( Nelson Mandela)