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jueves, 29 de agosto de 2013

ODIO

El odio es una emoción poderosa. . Aversión, repulsa, rechazo intenso e incontrolable a personas, cosas, ideas. Como todas las emociones, irracional.
Espontáneo o hábilmente  manipulado acompaña a la Humanidad desde Caín y desgraciadamente no se conoce época en  la Historia donde no haya encontrado espacio para manifestarse.
En los últimos años, quizás por la facilidad para acceder a la información, por vivir casi al instante tragedias que se producen  en la otra parte del mundo,  por manejar multitud de datos no siempre reales, o porque se nos presentan las cosas de un modo  sesgado para forzar ciertas conclusiones, el odio ha encontrado el  sustrato nutritivo necesario  para instalarse y el medio  adecuado para transportarse.
En un mundo que se mueve a velocidades medidas en megabytes  muchas cosas pasan casi desapercibidas para nuestro consciente  pero  se quedan ahí en lo profundo de nuestra psique  como parte del sustrato alimenticio agazapadas para alimentar a la bestia, engordándola para que despierte cuando sea necesario.
Y se alimenta sobremanera con el bombardeo al que nos someten a diario con las imágenes de  tiranos por todos conocidos, los mismos que han sido  propiciados y amparados  por nuestros civilizados países, creados por  y para ellos ; ahora ya no  necesarios y abandonados a su suerte. En este abandono nunca  se nos informa  del origen del conflicto, del desarrollo posterior, de los desenlaces previstos o imprevistos, de los actores protagonistas y secundarios. No!
Como en un videojuego dirigido se nos muestra la parte más abyecta del  régimen del antaño amigo, sus tropelías  ayer consentidas y  hoy  devenidas en deplorable comportamiento a  evitar y nos presentan a los libertadores, los que fueron salvajes rebeldes reconvertidos en demócratas  in pectore mientras entre la maraña de bombas, sangre llanto y dolor  se proyectan las imágenes de la turba, la masa enfebrecida  pisando, escupiendo,  torturando, golpeando,  con saña animal al caído en desgracia de turno…Exaltando el odio!
Son tantos  en tan poco tiempo! El otrora todopoderoso líder irakí, el faraón egipcio, el sátrapa libio  y ahora el malvadísimo sirio… entre otros…
Tan fácil encontrar  fotos de ellos hace pocos meses o años abrazados, o “hermanados” a nuestros líderes civilizados y demócratas, tan sencillo acudir a la hemeroteca para ver  como jefes de la OTAN secretarios de la ONU, lideres de la UNESCO, presidentes de Francia, España, Alemania, USA,   ect de cualquier color político se han dejado agasajar por sus regalos, han tolerado sus manías ególatras y mirado hacia otro lado cuando han cometido las mayores salvajadas del mundo. Ahora toca derrocarlos, no porque se haya descubierto de repente su inmundicia, si no porque  es otro escenario, otro tiempo, las costuras explotan por aquí o por allá, hay que abandonar cual rata este barco, estar presto en  asaltar otro.
La ciudadanía, no importa, pronto hallará el  bálsamo para calmar la conciencia, aparecerán  cuatro cartelitos del no a la guerra  se harán galas de apoyo a los pobres afectados, algún que otro famoso  pidiendo ayuda para los refugiados,  un cuartito de hora en las tertulias, apuestas para ver quien ataca primero al país del  destronado.
Ningún problema!  Cosa de unos días  de pantalla  porque la bestia instalada en la conciencia ciudadana, trabajada y alimentada ya ha tomado su partido, ya sabe quien es esta vez el malo ya  casi justifica el castigo de semejante tirano. Que acabe pronto y  pasaremos a otra cosa!
 Ninguna voz de las que goza en el mundo de autoridad real reconocerá  que el ataque masacrará a la población, nadie  dirá que  una explosión nunca fue capaz de apagar un incendio, nadie  desincentivará el odio, que  viajara   sin pararse  en fronteras, creciendo  en nuestro entorno, y adoptando  la forma que necesita para seguir siendo alimentado en  su nuevo hogar
 Educado el odio en el conflicto lejano hacemos crecer la bestia en el propio  sin ser conscientes  que  nada de lo que ocurre a otro ser humano puede sernos por completo ajeno.
Nos creemos mejores que esas personas  que aparecen  en las imágenes  con desatada violencia ,porque no  estamos en conflicto permanente como los países que nos muestran ,creemos ser distintos a  quienes salen gritando, golpeando, llorando, sangrando, muriendo  pero  no hay tanta diferencia, solo hace falta que se den las condiciones para que la bestia despierte , para que  el veneno acumulado no se  dirija hacia otros lugares sino que  mire al propio.
Hay indicios,  solo hay que saber verlos, han asomado al mínimo asomo de crisis  económica, al más mínimo viento que ha sacudido nuestras cómodas vidas, porque   ¿Como puede explicarse si no es desde una perspectiva del odio acontecimientos que ocurren  diariamente?¿ Como entender si no es por el odio el resurgimiento de ciertos fantasmas que en Europa  causaron  un daño infinito?¿ Como es posible que en una sociedad que presume de tener  formación  y el mayor desarrollo de su historia  cada vez más gente exprese su disconformidad no con argumentos políticos, si no apelando a los instintos más bajos, insultando, deseando dolor al adversario, incluso deseando la  muerte?
“Basta que un hombre odie a otro para que el odio vaya corriendo la humanidad entera” Sartre.
Sí y basta que se instale entre nosotros esperando agazapado hasta que alguien como ha demostrado la historia  tantas y tantas veces lo despierte y le diga a donde debe mirar…



Fabiola Rodríguez Tébar 


“Nadie nace odiando a otro por el color de su piel, su  origen o su religión” ( Nelson Mandela)