“Esta tarde podrías llevarme a mi casa”, me dijo mi madre hace pocos días. Estamos en tu casa le dije. A ésta no, a la mía, la del patio, la de mi madre .
Extraña una frase tan larga en quien ya se comunica casi con monosílabos además de ser una petición de solución imposible.
En los años que llevo de ejercicio profesional las demencias son de las patologías más desagradecidas porque a la enfermedad añades la imposibilidad de comunicación con el paciente . Ver como va deteriorándose la mente es triste; sentirlo a diario en un ser querido, es durísimo.
Cuando explicamos a los familiares de los pacientes con “demencia” lo que está ocurriendo nos agarramos a palabras con las que puedan entender el proceso ;les decimos que han perdido la capacidad para resolver actividades básicas o avanzadas de la vida diaria, intentamos dar razones que les hagan entender por qué en poco tiempo su familiar ha pasado a recordar cosas del pasado olvidando lo que acaba de hacer ayer o ahora mismo. Complicado asimilar como el cerebro va dejando de utilizar sus millones de conexiones o las utiliza de un modo inconveniente sea por causa vascular degenerativa o ambas, el resultado es que ya se han distorsionado emociones y funciones.
La mayoría de los afectados adquieren un grado de
vulnerabilidad y dependencia similar al de un niño pequeño verbalizan situaciones de etapas lejanas,
infantiles en su mayoría y sorprende
como una mayoría de ellos suele llamar a su madre.
Incapaces de comprender del todo los mecanismos de la demencia nos acogemos a lo que conocemos, la imposibilidad del cerebro para actuar de un modo cognitivo, pero a veces cuando observo las expresiones, los “ actuales razonamientos” de mi madre quiero creer que cuando el cerebro ya no tiene capacidad para lo lógico aun conserva la capacidad de autoprotegerse, y refugiarse en otro lugar donde recuerda alegría , fuerza y seguridad . la vida que tenía de familia, amigos y aficiones alejándose de lo que actualmente experimenta, miedo, deterioro, dependencia.
¿ Por qué no creer que quien ha sido tanto y a quien queremos, no reconoce muchas cosas del ahora porque se aleja de la fea realidad que vive refugiándose en sus recuerdos bonitos. Si quedan pocas conexiones si se agotan los neurotransmisores por qué no decidir que los pocos que quedan se van a centrar en la felicidad pasada.…Al fin y al cabo en los malos momentos pese al deterioro ,seguro que al cerebro siempre le queda una poquita capacidad para recordar que la mayor seguridad de su vida siempre la encontró en los brazos de su madre.¿ Por qué no creerlo?
..A LAS MADRES, A LA MIA…
Fabiola Rodriguez Tebar