Hoy día 9 de Enero, habría ido a felicitar a mi padre, a llevarle un regalo. Como casi siempre un libro o un perfume.
Hoy habría cumplido 82 años, si hace 4 no lo hubiera derrotado el cáncer con el que lucho a brazo partido durante los últimos 7 años de su vida .Teniendo en cuenta la “esperanza de vida” de los hombres en España, en torno a los 78´2 años, casi podría pensar que murió dentro de una edad razonable; lo que pasa es que las cifras nos sirven para trabajos de investigación o para las estadísticas pero en su frialdad y asepsia nunca suelen consolarnos de la perdida de un ser querido.
Hoy he vuelto a recordar como no se rindió en ningún momento y peleó hasta el final en una batalla desigual en la que supo desde el principio que no podía ganar.
Hoy he sentido de nuevo ese pequeño bálsamo reparador que es la satisfacción personal de haber logrado que ni un solo día de esos 7 años de lucha y sufrimiento tuviera que abandonar su cama de siempre por una hospitalaria.
Hoy me he dado una vez más cuenta de como cuando estamos con la gente que queremos nos parece que ese estado no va a cambiar nunca, que eso es lo natural, que es para siempre y no valoramos en su medida lo bueno de la vida.
Hoy reconozco que le echo de menos, que su figura con el tiempo se hace más grande en mis recuerdos, que cada día utilizo más expresiones suyas, imito gestos y adquiero manías que hace unos pocos años a él le censuraba…
Hoy agradezco todo los valores que me transmitió básicamente con el ejemplo, el amor a la lectura, la superación personal, el mérito del esfuerzo, la fuerza de la voluntad,el valor de la familia, la lealtad a los amigos y el sentido de la responsabilidad en el trabajo y en la vida.
Hoy puedo decir que me siento orgullosa de ser su hija y que mucho de lo que soy se lo debo a él….
Hoy comprendo lo mucho que le quería, aunque a veces pienso que no se lo dije lo suficiente.
Hoy día 9 de Enero, yo habría ido a felicitar a mi padre…..
Fabiola Rodriguez