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sábado, 30 de agosto de 2014

SIN PERDON

Dejen de pedir perdón. Pero ,ya. Al nivel de selfies, gafas de espejo ,cubos de agua  sobre  la cabeza se ha colocado la moda de  pedir  perdón.
Cada día nos sorprende alguien pidiendo públicamente  nuestro perdón, políticos de alto y bajo standing, algún molt honorable, futbolistas, entrenadores, famosillos a los que su bocachancla o  dedo fácil en twitter les ha hecho patinar de arriba abajo.
Perdón, perdón ,perdón…
Del Rey jubilado al último bufón del reino todo el mundo pide perdón por algo.
Todos sienten la necesidad de reconocer la ofensa y saber que les es perdonada..
Nos conocen, nos saben de perdón fácil, intuyen que estarán unos días en las tertulias, los suficientes para que detractores y defensores los  tengan en la picota y al final el perdón, la tolerancia, el olvido.
Nos ven demandar a diario  transparencia  a las Instituciones pero son conscientes de nuestra capacidad para perdonar, nos convencen con facilidad  lo comprueban en las elecciones donde imputados, reimputados, mentirosos reincidentes vuelven a merecer la confianza de un electorado fiel que al parecer con la petición de  perdón se da por satisfecho, nos creen idiotas. Lo parecemos.
El perdón es la acción por la que una persona que estima haber sufrido una ofensa decide espontáneamente o a petición del ofensor no sentir resentimiento optando por no tenerla en cuenta.
No tenerla en cuenta, que no olvidarla, si no el perdón no existiría.
La Iglesia  es una experta en este tema, ideó un magnifico sistema por el cual cualquier ofensa que se hiciera en la tierra fuera perdonada en el cielo, único lugar donde ellos rinden cuentas,  siempre que se le contara  a uno de los suyos,  se pidiera perdón al Altísimo vía confesionario   y se mostrara voluntad de penitencia. Por este sistema el intermediario entre cielo y tierra otorgaba el perdón previo pago de alguna contraprestación en forma de rezo o renuncia  que era más o menos grande según el tamaño de la ofensa..
Nuestro país siempre ha sido muy católico, hay que tener en cuenta que  aquí hubo un Jefe Supremo que  entraba y salía de las catedrales  como Perico por su casa bajo palio como las Vírgenes de Semana Santa. Detrás o al lado siempre algún mensajero divino que le iba echando agua bendita con el hisopo….Esto imprime mucho carácter, no es fácil de cambiar y pese al paso de los años en la sociedad ha quedado un poso del dogma católico que nos ha convertido en una sociedad proclive al perdón.

Pues lo siento mucho, pero yo no les perdono. Sin sentirlo, no les perdono.
Ni a Pujol ( último en salir del armario de la corrupción - presunta , ) ni a otros especimenes de la cosa pública ( la lista ya es infinita) que  dedicaron todos sus esfuerzos al robo y al mangoneo , mandatarios que no solo no cumplieron sus obligaciones sino que además utilizaron el puesto en su beneficio propio asolando las arcas públicas para llevarse el dinero a paraísos fiscales ( ¿hay algo más insolidario que un paraíso fiscal?) mientras a la vez nos daban lecciones de política, de economía incluso de ética.
Ni a los idiotas que casi a diario desde un cargo publico banalizan sobre maltrato, violaciones, o se descuelgan con declaraciones homofobas o racistas sin pensar que  con sus palabras  insultan a las víctimas  hurgando en  el dolor de la ofensa y piensan que con pedirles perdón ya esta todo arreglado

Ni  a  personajes  cuya imagen pública genera opinión , Presidentes de empresarios que mientras nos dan doctrina defraudan en las nóminas de sus trabajadores, sindicalistas que se llevan la pasta de cursos de formación para parados, futbolistas que tan pronto escupen al contrario como le muerden  , algunos son casi analfabetos pero resultan verdaderos arquitectos financieros capaces de hacer una finta para evadir millones , o  que en un calentón de boca profieren insultos racistas al contrario y luego se descuelgan  al día siguiente repeinados y modosos  en cualquier medio pidiendo perdón

Perdón de que? La has hecho la pagas, te comes la sanción que te toca y añades a tu “valentía” en la cancha, la del día siguiente, la  de asumir la responsabilidad…Eres un deportista de élite hombre, cada gota de tu sudor vale como la sangre del unicornio, el mundo babea contigo , mandatarios  poderosos cruzan el charco en avión privado para ver como le pegas a una pelota , millones de crios en el mundo  llevan tu camiseta y sueñan con llegar a ser como tú; como puedes enguarrarla de esa manera y luego salir ahí a pedir perdón como si tu ofensa no significara nada , como si no te hubieras retratado en tu miseria ante el mundo. No quieras arreglarlo pidiendo perdón a ver si así se apiadan de ti y  se olvidan de la sanción. No añadas a la ofensa la cobardía.

No les perdono,  menos aún a la panda de corifeos, los  cómplices necesarios de los unos y los otros, ojos entrenados para ver la paja en ojo ajeno y no la viga en el propio sectarios de filiación que ya en la petición de perdón ven una voluntad  de enmienda un poso de arrepentimiento que puede borrar la ofensa y el atropello, expertos en mirar para otro lado que pretenden que con una cara compungida del  ofensor , una petición pública de perdón, los ofendidos olvidemos tanto robo e inmundicia. Objetivo final que no me toquen lo mío, que yo siga en el machito.

 No perdono la verborrea de  los comentaristas  deportivos  que salen en tromba a defender lo indefendible, echándose las manos a la cabeza porque sancionan a un deportista que le ha mordido a otro,  o banalizan  la agresión o el insulto racista con comentarios que dañan la inteligencia  ni perdono el tratamiento que en este país se hace del  delito contra la Hacienda Publica sobre todo si el defraudador es un futbolista famoso que casi es presentado como  un héroe  perseguido por la malísima Administración, auténticos evasores fiscales  que son seguidos por “hinchas” capaces de plantarse ante un juzgado a jalearlos y defenderlos sin pararse a pensar que ensalzan al mismo que con su delito fiscal esta favoreciendo que su prestación por desempleo, por baja medica o por pensión sea más pequeña.

Así que  ya saben, pidan el perdón al cura de su parroquia al cardenal primado o a la Virgen de su pueblo,  garantícense el perdón  para su pasaje al cielo, que aquí en la tierra solo aspiramos a que  cumplan de una vez con sus obligaciones, paguen sus impuestos, sus multas, sus sanciones deportivas, vigilen un poco sus boquitas de personaje publico , demuestren un poco más de sensibilidad y disimulen con prudencia su poquita formación .No tanto perdón , ya vale, demuestren que ya que son una panda de golfos al menos no son cobardes.

Fabiola Rodríguez

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