Como no tengo idea de la macroeconomía que manejan los mercados, ni consigo entender por que la Bolsa funciona de un modo distinto ante situaciones iguales , soy incapaz de saber por qué Lagarde desde el atril del FMI hoy dice una cosa y mañana la contraria o por qué con los mismos mimbres que se realizó el cesto de esta debacle económica se va a tejer la posible recuperación ; me dedico a observar como la crisis económica ha ido cambiando el perfil de este país, nuestra manera de ver la vida.
No solo me refiero a la desolación que provoca el pasear nuestras calles y observar que cada día bajan la persiana diferentes comercios que a lo largo de los años han ido acompañando nuestra vida, tampoco a la sensación de ciudad semi-construida que produce ver la cantidad de grúas que al dejar de levantar ladrillos y hormigón permanecen estáticas conformando un paisaje de esqueletos de hierro, ni siquiera a la angustia y el desanimo con el que llegas a casa tras encontrarte casi a diario por la calle a algún amigo, conocido o familiar al que el paro ha golpeado con toda su crudeza .
Hablo de la sensación que se ha instalado entre nosotros , la de resignación ante lo que parece inevitable, el retroceso , la desesperanza.
Bien, pues esa situación de economía negra que va mermando poco a poco las reservas monetarias de la ciudadanía, se acompaña de una situación anímica gris que se va extendiendo como una mancha de aceite emborronando otros aspectos de la vida., así casi sin darnos cuenta nos empuja y como en la resaca de la ola después de haber sido propulsados bien lejos, la marea nos arrastra irremediablemente hacia atrás.
No sé , a lo mejor es la depresión que produce la falta de luz de estos días, el hecho de que el frío la nieve y con ella la imposibilidad de ver el sol en la calle se ha adueñado de nosotros, o a lo peor es que los acontecimientos que se vienen produciendo a lo largo de estos últimos meses no provocan las suficientes catecolaminas para revertir ese proceso pero no me negareis que el país, posiblemente el resto del mundo también, se ha teñido de un tono gris marengo, gris plomo, gris melancolía.
Lo peor de esta crisis no es solo el deterioro económico que produce , es el miedo y la búsqueda imperiosa de algo que te proteja y que vuelva a darte seguridad. La necesidad de acogerse a valores seguros suele volver la mirada hacia atrás ,a lo que ya ha sido probado y experimentado en detrimento de lo novedoso de lo que puede tirar con más fuerza hacia delante y que tiene todo por descubrir, pero no nos inspira confianza.
El paso atrás, la sensación de retroceso se vive día a día, entre noticias puramente económicas , volveremos a salarios de los años 90, nos empobrecemos ; y políticas , se cuestionan leyes que han puesto a nuestro país como ejemplo en derechos civiles (matrimonio homosexual, interrupción del embarazo, dependencia..) para devolvernos a tiempos pretéritos.
La semana pasada como colofón hubieron dos actos para dibujar esta vuelta atrás. El PP en Santiago celebraba un acto de homenaje a Manuel Fraga, político ensalzado hasta la saciedad estas últimas semanas con motivo de su muerte. Ya es sabido que en España nada mejor que morirse para que por fin hablen bien de uno, pero lo de Fraga ha rallado el exceso . Político de origen franquista con evidentes luces y con enormes sombras, su muerte ha servido para congregar en torno a su memoria a 2000 PP (personas) que ven en su figura un referente para iniciar nuevos tiempos, los que nos indica que viviendo en el 2012 nos retrotraemos al tiempo del Pretérito imperfecto.
Por su parte el PSOE celebraba su 38 Congreso en Sevilla , ciudad a la que había llegado con prisas, sin pausas y dividido en dos mitades contrapuestas. Veteranía y control frente a juventud e incertidumbre. Incluso a los que nos gusta la elección nos invita a pensar que se conjuga en un Futuro Anterior.
Salvando las enormes distancias entre ambos actos , el primero de homenaje y hermanamiento ideológico, el segundo de participación democrática congresual, ambos comparten algo; el color gris , el atrincheramiento para salvar las posiciones conseguidas en el pasado, la apuesta por valores seguros aunque amortizados, el nulo interés por las cosas novedosas, por los experimentos , el riesgo cero.
Es el signo de los tiempos, de crisis, de color gris, de buscar un punto de anclaje para resistir los embates de las olas, que invitan a no arriesgar. Pero también son tiempos de reafirmarse, de tener claro lo que importa , lo que hay que salvar del naufragio ,de anclarse a valores sólidos pero sin dejar de mirar hacia delante, hacia donde queremos ir sabiendo que a lo mejor tenemos que remar más duro o más tiempo, incluso hacer alguna parada, pero hay una cosa que deberíamos tener clara por encima de todas , nunca la historia se ha escrito hacia atrás , así que esfuerzo para salir adelante, todos, pero pasos atrás en derechos civiles, que no nos pidan ni uno.
Fabiola Rodríguez Tebar
No hay comentarios:
Publicar un comentario