Hay lugares que reflejan el horror y el sufrimiento que en ellos se ha vivido.Sitios donde el llanto, el dolor y la pena han sido tan grandes, tan profundos que han quedado impregnados en las paredes y pasen los años que pasen no consiguen desprenderse del olor que acompaña a la tragedia y a la muerte.
Según muchas religiones , el infierno es el lugar donde las almas pecadoras serán torturadas eternamente. Las descripciones más tétricas , las más apocalípticas que la Iglesia, o la literatura universal hagan del infierno ,quedan a veces empequeñecidas ante estos lugares en los que durante días, meses o años se instaló la parte más abyecta de la personalidad humana.
A lo largo de la historia,diseminados por toda la geografía estos lugares se presentan ante nosotros en un número importante, algunos tienen nombre muy conocidos, Auschwitz donde aparte de torturas y vejaciones murieron casi 2.5 millones de personas ,Trang bang la aldea de Vietnam gaseada que mostró una foto al mundo cuando sus niños huían desnudos y achicharrados, Playa de Ohama en Normandia, mostrada en toda su crueldad en la pantalla de cine, donde perdieron la vida 5.000 hombres en 8 horas de desembarco. Muchos otros lugares permanecen sin nombre y ocultos en su sordidez, como los calabozos de las fuerzas de seguridad de cualquier dictadura torturadora, sea franquista, videlista, pinochetista, o comunista .
Sí, demasiados lugares podrían acogerse al dudoso honor de competir en iniquidad con el infierno.
Las personas que han visitado estos lugares, y por supuesto no hablo de los que los sufrieron, suelen relatar las sensaciones que experimentaron al tomar contacto con ellos.
Navegando por la prensa virtual supe que las Naciones Unidas declaran el 25 de Marzo como “Día Internacional del recuerdo a las víctimas de la esclavitud y la trata transatlántica de esclavos.”
Esto me recordó que yo había visitado uno de estos sitios, uno de los infiernos terrenales, la Casa de los esclavos de Gorée en Senegal.
Entre las muchas ignominias cometidas por los seres humanos a lo largo de la historia habría que remarcar con letras grandes la trata de esclavos. La historia de la esclavitud es tan antigua como la nuestra pero alcanza su apogeo y llega a su más profunda bajeza moral con la trata de negros.
Si bien la trata se inició con los árabes y en ella colaboraron algunos jefes africanos, alcanzó su dominio y esplendor bajo el control europeo en el siglo XV y se incrementa de manera importante en el siglo XVII.
Se calcula que entre 1492 y 1870 , 20 millones de esclavos viajan a América . Pero se cree que las cifras totales de personas arrancadas de África rondan los 100 millones.
Dice el historiador americano Philip Curkin : Las proporciones de la trata desafían toda comparación. En término de sufrimiento humano, nada puede superar su horror..
Este tráfico iba orientado a llevar mano de obra productiva hacia América, lugar donde los colonizadores la necesitaban ya que los indígenas habían sido exterminados. Amén de lo que supone la esclavitud para un ser humano , en este tráfico subyace además un importante contenido racista ,ya que se consideraba al negro un ser inferior, sin cualidades humanas, sin ningún derecho.
La Iglesia, gran predicadora de humildad, pobreza, amor, pero siempre al lado de los poderosos, había ratificado esta creencia cuando concluyó que los indígenas eran seres con alma a los que lógicamente no se podían esclavizar, no así los negros ,que como carecían de ella, podían sufrir cualquier sometimiento o vejación .
Durante cuatro siglos uno de los principales lugares para el abastecimiento de los barcos negreros fue la isla de Gorée en Senegal. Aparte de los millones de seres humanos que por allí pasaron camino de América ,se calcula que alrededor de 6 millones de esclavos murieron en esta isla.
Gorée es Patrimonio de la Humanidad desde 1978. Los niños y jóvenes de los colegios senegaleses están obligados a visitarla como actividad escolar para así conocer su historia y saber del sacrificio al que fue sometido su pueblo.
Actualmente Gorée refleja la vida que tiene un país joven como Senegal,. La tranquilidad de sus playas, la vegetación africana, edificios de colores, la gente mayoritariamente joven , el colorido de sus vestimentas, las risas, los juegos, los bailes llenan de alegría el lugar.
Las calles muestran los edificios coloniales que en la actualidad están ocupados por tiendas de recuerdos que venden máscaras, tallas,figuras,pañuelos o por restaurantes locales que ofrecen al visitante pollo, arroz, langosta..
Solo algunos carteles pequeños, te anuncian la enorme prisión que fue la isla en la época de la trata, casi nada más lo recuerda; solo la casa de esclavos , única de las dedicadas a la esclavitud que se conserva , y que actualmente se ha convertido en museo.
Entrar en la casa de esclavos de Gorée supone penetrar en una parte oscura y perversa de la historia de la humanidad. Es tomar contacto con la maldad , la manifestación más nauseabunda de la personalidad del ser humano.
Recorriendo esas instancias donde eran separados los hombres de las mujeres, los niños de las niñas y púberes vírgenes, donde eran hacinados seres humanos que habían sido arrancados de sus aldeas , alejados de sus familias, pesados, medidos, contados sus dientes, manoseados impúdicamente en busca de taras físicas, atados de pies y manos sujetos por el cuello, colocados unos junto a otros sin espacio en estancias sin ventilación donde casi no podían erguirse en pie.. Cuesta creer que mientras, en las salas superiores , se celebraban fiestas,o se vivía una tranquila y lujosa vida familiar por parte de sus negreros , instalados en sus aposentos amueblados y vestidos con el dinero obtenido de esta trata humana. Dinero de sangre .
La casa de Gorée era el último contacto con la tierra que les vió nacer, el último lugar que recordarían al abandonar su país para siempre.
La maldad humana es infinita. Si las humillaciones infringidas no eran suficiente, la salida de Gorée hacía el exilio se realizaba a través de un pasillo por el que solo cabía una persona, pasillo que solo te dejaba ver el mar y la linea de la tierra del continente africano que dejarían atrás para no volver. Solo dos opciones les quedaban, o atravesarlo para subir al barco de la esclavitud perpetua o caer a un mar infestado de tiburones.
A la salida del pasillo un placa pequeña recuerda: “ Aquí se abre el camino sin retorno, la puerta al infinito dolor”
Otra placa nos dice que en 1994 el Papa Juan Pablo II estuvo allí un rato orando,pidiendo perdón por el papel que la Iglesia había tenido durante la trata. Estamos acostumbrados, suele dejar pasar años o siglos para enmendarla, véase el caso de Galileo.
También lo han hecho mandatarios de Francia, y Gran Bretaña en nombre de sus países. En la actualidad casi todos los gobernantes que pasan por Senegal visitan Gorée.
No se puede permanecer en este lugar mucho tiempo sin que la tristeza invada poco a poco tu alma. Cuentan los senegaleses que el Papa salió de allí llorando, es casi imposible no hacerlo.
Al detenerte un rato en las oscurísimas salas , en el profundo silencio , puedes llegar a notar el sonido de las cadenas, llantos, lamentos, sentir el dolor , la desesperación, la angustia. Hay que pararse en uno de esos lóbregos calabozos donde apenas se puede respirar y aún así es imposible imaginar lo que aquellas personas tuvieron que sufrir allí dentro.
Es imperiosa la necesidad de huir y volver a notar el calor y el color del resto de la isla, ver el mar, oír las risas, alejarte para intentar olvidar el dolor que allí vivió tanta gente.
Europa tiende a vivir pensando que el mundo gira en torno a su ombligo. Mucha de la situación actual de África se debe a las tropelías coloniales que en ella se perpetraron.
La caída demográfica fruto de la trata,el cambio de actividad económica, el propiciar las guerras tribales, todo ello ocasionó un estancamiento y retroceso económico que sume al continente africano en su situación actual.
No podrá Europa pagar el daño económico infringido a África...Ni el moral.
Las fechas internacionales que marca la ONU en los calendarios intentan recordarnos días concretos ,hechos históricos que como en esta ocasión conmemoran acontecimientos que nunca debieron ocurrir . En cierto modo es una forma de pedir perdón a un continente al que Europa ha esquilmado.
Circula una presentación por la red con el nombre de Europa cerrada con una reflexión impactante: “ Si Europa fuera consecuente con sus políticas de derechos humanos tendría que acoger con los brazos abiertos a los africanos y suplicarles perdón.”
Los días dedicados a conmemoraciones de hechos históricos están muy bien , pero me sorprende que mientras un país como Senegal , víctima ,obliga a sus escolares y jóvenes a conocer su pasado no tan lejano, no exista en nuestras sociedades , verdugos, la necesidad de hacerlo conocer de igual manera a los nuestros .
Si esto se hiciera en las escuelas o en actividades educativas de cualquier otro tipo, quizás todos entenderíamos mejor el flujo ingente de inmigración que se produce desde África hacia nuestras tierras y nos daríamos cuenta que mientras se mantenga la situación actual este flujo de gente no tiene marcha atrás.
Entenderíamos , que Europa no puede permanecer cerrada ignorando que África se desangra en guerras, en hambre, en enfermedades.
A lo mejor incluso podríamos llegar a entender que no estaría del todo mal compartir una pequeña parte de lo que nos llevamos de esa hermosísima tierra.
Y sobre todo deberíamos enseñar a todos pero sobre todo a los jóvenes, a las sucesivas generaciones a los que estamos preparando para evitar el cambio climático , para vivir en un mundo globalizado, que tendrán que aprender a convivir en una Europa distinta, a mirar a África de otro modo .
Mientras todo esto se consigue empecemos por algo mucho más fácil, empecemos por pedirle perdón. Perdón...
Fabiola Rodriguez Tebar
25-3-2011
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