El asco es una emoción aprendida. No es innato al ser humano sino que se desarrolla según éste se socializa. Lo definimos como una sensación de desagrado o disgusto, por lo general dirigido hacia cosas o situaciones que nos provocan rechazo, aunque también podemos experimentarlo ante determinadas personas.
Como sensación desagradable tiene varias maneras de expresarse ,así va desde la más leve reacción corporal de nausea hasta las más extremas, arcadas, vómitos, incluso desmayos.
Provocan asco situaciones que alteran nuestra vida cotidiana en forma de olores, sabores, determinadas visiones de escenas desagradables. Generalmente son pasajeras, fáciles de evitar; abrir una ventana, beber un sorbo de agua, cambiar la dirección de la mirada.
Pero en los últimos tiempos, meses, años, se ha ido instalando entre nosotros una sensación desagradable permanente, crónica, pegajosa como una melaza que nos rodea y copa nuestros sentidos de tal manera que ni el aire ni el agua ,ni el parpadeo la alejan.
El asco se ha instalado entre nosotros, se produce al ver a diario en los medios de comunicación a personajes corruptos paseándose entre las cámaras,luciendo sonrisas de starletes de Hollywood conocedores de que esto dura dos telediarios y al final se llevaran la pasta sin problemas, se suscita al enterarnos que con dinero público destinado al Empleo , altos cargos han pagado juergas , coca, putas, se cronifica cuando conocemos como se han dedicado millones de euros sin ningún control a obras megalómanas con el único afán de jugar a ver quien la tenía más larga en la España de los “reyezuelos de taifas” , se genera al ver hasta que extremo hemos pervertido las palabras y cambiado los valores morales para dedicar tiempo a pedir beneficios de amnistía para asesinos , extorsionadores y secuestradores sin escrúpulos que ven amparada su bajeza moral por los corifeos que los jalean, algunos de ellos, altas instancias del mismo Estado que aquellos cuestionan.
Es el asco que produce perder día a día la esperanza al pensar que todos los esfuerzos que se nos piden no son para sustentar los cimientos de una sociedad mejor, más justa más solidaria sino para tapar los excesos cometidos por los mismos que tras haber dejado el patio como un erial siguen sentados en escaños de piel con altísimos sueldos, privilegios y prebendas sin haber entonado el mínimo mea culpa , es el que nos corroe al darnos cuenta que los que vienen a salvar el territorio adolecen de los mismos males que los predecesores de manera que parchean sin poder alzar demasiado la voz ni sacudir demasiadas alfombras porque si levantan el pico de la moqueta por el Sur les puede surgir la mugre repugnante por el Este.
Es la sensación que crece a diario entre nosotros al no ver la manera de evitarlo, de corregirlo, la constatación de haber logrado una sociedad baja de moral y de esperanza , desmotivada.
Algunos, o algunas pese al asco que esta situación nos genera seguimos viendo en el ejercicio de la Política con mayúsculas la mejor terapia para paliarlo.
No queda muy bien en los tiempos que corren decir que amas la Política , no está muy bien visto. Pero la vida es Política, las decisiones que toman en el Parlamento nuestros representantes rigen nuestra vida, pueden cambiar de un día para otra nuestra forma de vivir llevándose por delante derechos que han costado décadas conseguir.
Es en la sociedad civil donde se origina el pensamiento, las tendencias, los movimientos que promoverán los cambios sociales, pero son los políticos los que deben propiciar el llevarlos a cabo .
La generación más joven, la que lleva poco tiempo votando, la que no se siente representada por ninguno de los parlamentarios no han conocido más que este tipo de Política ; la del cortoplacismo, la compra de voluntades , los insultos, la falta de consenso y de pactos, la poca altura de miras, la utilización del Partido y el cargo en el beneficio propio, la polarización extrema del Parlamento, el conmigo o contra mí, la corrupción , el hastío, el asco.
Otras, casi nos hemos olvidado que existió. Pero la hubo y la hay.
Hay otra forma de hacer política ,capaz de mostrar a la sociedad la importancia que tiene luchar y comprometerse por un proyecto común, que habla de economía ,de trabajo, de esfuerzo y de sacrificio pero también de educación, de cultura, de solidaridad..
En los últimos años miles de personas que se han dedicado a la política con el afán de construir un futuro mejor, sacrificando mucho de su tiempo sin cargo remunerado o con remuneraciones por debajo de su capacidad han quedado eclipsados o manchados por políticos corruptos , trepas, y arribistas. Los Partidos aparecen ante la sociedad más que como un medio para cambiar las cosas como el medio para colocar a amigos, para medrar; por eso urge un cambio en la manera de hacer política, un cambio que permita la participación, la regeneración interna en definitiva la democracia.
Solo con actitudes ejemplarizantes de los cargos públicos, de los líderes políticos, sindicales, volverá la Política a tener la credibilidad que no debió perder . Solo cuando esto ocurra empezará a solucionarse una crisis que no solamente es económica.
Por eso en estos tiempos de asco, de nausea casi permanente, donde para cualquier Administración que mires es fácil ver un caso de corrupción, donde en casi todos los Partidos hay tufos insoportables, donde las palabras honradez , méritos, esfuerzo son casi imposibles de encontrar yo sigo reivindicando el ejercicio de la Política, porque es la única forma que conozco de cambiar las cosas en democracia, porque es el arte de hacer posible lo necesario y porque debe dejar de ser la causa de nuestros males para pasar a ser la solución.Fabiola Rodriguez
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