Los que vieran la ceremonia inaugural de los JJ.OO de Londres se encontraron ante un magnifico espectáculo típicamente británico .
Gran Bretaña uno de los socios fundadores de lo que hoy llamamos ( no sé muy bien por qué) Unión Europea , el país que siempre perteneció a este club pero con sus condiciones ha querido dejar claro ante el mundo su individualidad como nación, recordarle sus valores.
La representación de Boyle escenificó un recorrido histórico por la vida del país entre campiñas, revolución industrial, grandes guerras. Imagino que a cada cual le impresionaría algún momento del espectáculo, a mi me emocionó especialmente ver en una ceremonia inaugural de las Olimpiadas un homenaje al NHS (Servicio Nacional de Salud Británico) , que pese a los últimos recortes sufridos sigue siendo una referencia en el mundo. Sorprende ver como sin renunciar al entretenimiento un país es capaz de mostrar con orgullo las cosas que considera lo hicieron y lo mantienen grande.
Entre música ,efectos luminosos especiales, y caras conocidas la ceremonia alcanzó altos niveles de calidad y sirvió para lo que suelen servir este tipo de actos , promocionar al país que acoge los juegos y a la ciudad que los organiza, hacerse ver y notar en un mundo globalizado. En definitiva se trata de publicitar un servicio o un producto en el mercado, crear una marca.
Nadie para eso como los británicos. Recordemos un poco la ceremonia, Kenneth Brannagh recitando a Shakespeare, niños cantando el “ Dios salve a la reina”,sonidos de "Tubular Bells" comandados por Mike Olfield, la Rowling leyendo párrafos de Peter Pan, R. Atkinson haciendo su parodia bajo los acordes de “Carros de fuego”, el despliegue de una gigantesca bandera que casi cubría el Estadio Olímpico; todo al servicio de lo que se pretende , crear un signo distintivo , potenciar la marca.
Cuando una marca es muy conocida en el mercado, cuando está consolidada y con valor adquiere el llamado “reconocimiento de marca “
Reconocimiento de marca es ver a Daniel Craig, el hombre al que mejor le sienta un smoking, con paso entre atlético y pausado dirigiéndose a Buckingham Palace para recoger a Isabel II , su graciosa Majestad , a la que lleva sirviendo años con fidelidad inquebrantable desde ese Servicio Secreto que ha popularizado en el mundo . Ver a la reina con sus perros en sus despacho privado recibir la visita de 007 observar como la escolta dos pasos detrás de ella por el pasillo para acompañarla en un viaje en helicóptero a escenificar su salto en paracaídas al Estadio Olímpico es una de las campañas publicitarias más brillantes sobre una Marca –País que pueden hacerse.
Hay a quien le parece extraño que la soberana se prestara a interpretarse a si misma en esta puesta en escena, pero no lo es tanto ;en primer lugar no creo que la reina , como cualquier mujer sea capaz de negarle nada a Daniel Craig y en segundo, ella misma es consciente de su reconocimiento como marca..
En el tiempo que duró la ceremonia ante un mundo que esperaba ver desfilar a sus atletas los británicos sin renunciar al entretenimiento fueron capaces de comunicar a sus potenciales consumidores la identidad de su producto.
Da cierta envidia , no nos engañemos, al fin y al cabo y desde que el mundo es mundo o se inventó como tal ,las relaciones entre países se basan en el comercio y se miden en dinero y a más y mejor comercio más dinero para negociar y a más y mejor negocio mejor posición en el mundo para opinar en los foros donde se dirimen las decisiones importantes, las que hacen que tengamos más o menos poder ante la ONU o la UNESCO o la OMS o el BCE o cualquiera de los que nos organizan o nos prestan, que al fin y al cabo es lo mismo.
Dicen los entendidos que la meta a la que aspira cualquier compañía en el reconocimiento de marca es a la identificación del producto sin necesidad de que tenga que aparecer el nombre de la compañía.
Pues los británicos lo han conseguido, lo han hecho desde siempre pero el otro día volvieron a demostrarlo , solo necesitan sacar su marca en la forma que quieran , como objeto inanimado; bandera, himno o bajo formato humano ; la Reina , Mr. Bean, Sir Paul Mac Cartney, Sir David Beckham, K .Branagh, para saber de que país se está hablando, para dejar claro la identidad de marca.
Mientras todo esto pasaba , en este mundo que a diario nos bombardea con noticias que se cruzan leí que ha sido creado en España un nuevo organismo “Alto comisionado para la marca España” que tras ese nombre tan rimbombante esconde el objetivo de poner en valor la marca del país .
Yo por la parte que me toca aunque solo sea la egoísta de pagarlo con mis impuestos le deseo suerte, la va a necesitar , porque aquí no le va a ser fácil buscar símbolos inanimados que hablen de marca , la bandera suele ondearse orgullosa solo si gana la Roja, en actos oficiales hay que ser exquisito para no herir la sensibilidad de sus hermanas pequeñas las “ autonomicas”, el himno tampoco lo tiene fácil hay incluso sesiones del Parlamento dedicadas a debatir lo democrático que es pitarlo o no en una final deportiva , no están las cosas como para sacar a pasear al Rey, tampoco será fácil encontrar personajes dentro del mundo cultural o artístico que puedan representar la marca España sin llevar asociado el marchamo de “pepero” , “sociata” , nacionalista o españolista. No, no lo tendrá fácil el Alto comisionado porque intentar vender un producto que todavía no ha consolidado la marca ni dentro de su casa es una tarea imposible.
Yo imaginaba en una “imposible parodia” a la Reina británica en sus aposentos reales recibiendo la visita de su secretario :
- Majestad, ha llegado el “Alto comisionado para la marca España”
- Se refiere usted al nuevo embajador?
- No Majestad, el embajador sigue siendo el mismo, es un señor que al parecer tiene la misión de promocionar España en el extranjero....
Entonces la reina se acomodará los lentes, acariciará a sus perros y pensará en un inglés shakesperiano “ Oh my God ! Spain is different “
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