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miércoles, 31 de julio de 2013

DAÑOS COLATERALES

Algunas veces la tensión es insoportable. Algunas veces la cabeza  como si de una olla a presión se tratara va acumulando tal cantidad de vapores tóxicos, un número tan alto de sucesos desagradables, que pierde cualquier capacidad de aflojar la válvula de escape, se convierte en una bomba incapaz de autorregularse y comienza a desarrollar una serie de mecanismos compensatorios que generan nuevos motivos de tensión, más vapores tóxicos a manejar , otros elementos a ocupar el espacio , convirtiendo el cerebro en un artefacto  que solo tiene una salida , explotar.
La explosión como si de una bomba se tratara tiene niveles, desde el simple llanto descontrolado con hipidos  y moqueos, pasando por las convulsiones, gritos, manotazos, insultos y amenazas, hasta el extremo de expresar un deseo imperioso de acabar con todo, autolesionarse  y desaparecer.
Todas  las explosiones, conllevan unos daños colaterales  que afectan  a los que se hallan cerca, dañándolos en relación a los megatones liberados.
Créanme, se de lo que hablo, como lo saben tantos y tantos compañeros que llevan años dedicados a esto del asunto sanitario. Por lo general las personas que nos dedicamos  a la Atención Primaria, en consultas o en las guardias, sabemos de estos casos, cada vez más habituales y cada vez más intensos, porque por las características de nuestro trabajo estamos muy pegados a la trinchera,  a la primera línea y es en ese lugar donde la explosión te afecta casi siempre en sus primeras fases cuando más carga emocional y fuerza lleva.
En los últimos tiempos no sé si por la situación que vivimos,  o por el propio cansancio que conlleva el ir acumulando tantas y tantas escenas de dolor emocional,  me cuesta más  recuperarme de una explosión a otra porque cada vez  siento que es más difícil  no se quede pegado a mí algún trozo de metralla en forma de llanto, dolor o emociones de los que es difícil desprenderse.
Algunas veces, determinadas personas me dicen que no podrían ser médicos porque no soportan la sangre. Casi me reiría si no fuera tan  triste. La sangre! pienso...¿Que es la sangre si no agua teñida de células y pigmentos? ¿Que si no un líquido de vida? ¿Que si no un fluido que  por mucho te salpique se lava en unos minutos? ¿Que es la sangre,  o los mocos, o los  vómitos o heces? ¿Que es  la mayor inmundicia que un no sanitario pueda pensar como elemento para no soportar este trabajo? ¿Que son todas estas cosas en comparación a ciertas  explosiones emocionales?.. A esos gritos de cerebros que han decidido rendirse porque ya no pueden aguantar.  ¿Que es en comparación una mancha de sangre con la angustia y el dolor que te transmite  la mano que te aprieta mientras te dicen:  “No me haga nada por favor, no me ayude  que solo quiero desaparecer”?.. ¿Como puede preocupar la sangre que se diluye en  minutos en comparación  a algunas miradas que reflejan un dolor interior incapaz de describir? ¿Como comparar la sangre a un llanto profundo, desgarrado, que sale de lo más hondo del alma, un llanto acumulado de años, liberado después de haber llegado a la conclusión  que tras haber llamado a miles de puertas , haber intentado casi todo, solo se abre una luz en el fondo de tu cabeza que  da como único resultado la desaparición ,como única conclusión que para nadie eres importante, como única salida  pensar que puede que al mundo le importe un carajo lo que a ti te pase, pero tienes claro que para ti  el apagar la luz y e irte no supone más que una liberación.
 Las salpicaduras de  estas explosiones no consiguen  teñir del rojo intenso y escandaloso de la sangre  nuestra ropa ni nuestra piel pero se van  posando sobre el ánimo una tras otra , instalándose en el disco duro, ocupando espacio en tu interior y saturando día a día tu capacidad de recuperación , porque estas explosiones no se olvidan fácilmente como cuando prescribes un tratamiento o derivas en una ambulancia porque  esto no tiene un protocolo de abordaje no va a arreglarse con una pastilla, catéter o cirugía , porque es participar durante unos minutos , a veces horas de la durísima y perra vida que le ha tocado vivir a esa persona , porque has estado a su lado cuando su cerebro explota , y porque te das cuenta que en los últimos tiempos cada vez más asistes  a demasiadas explosiones,…porque cada vez más son mayores los daños colaterales.
La sangre!  Que es la sangre? …la sangre es pura vida!



Fabiola Rodríguez Tebar

PS A mis compañer@s

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