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martes, 18 de agosto de 2015

AMADA

 Algunas personas son como aguas mansas, otras son tsunamis destructores, pero hay otras, las menos, a las que les gusta nadar en las corrientes, alzándose en ocasiones como olas gigantes. Con toda la fuerza.
Pero esto no va de mar ni de mareas …

Llegar al grupo intentando acomodarse al agua mansa. Activa y activista . Haber sufrido  mareas y marejadas.
 Prometer una y mil veces no dejarse arrastrar por la corriente ni acercarse demasiado al remolino , esta vez dejarse llevar por la placidez del agua quieta..Captar enseguida la esencia del momento  y pelear con ese empuje con el que solo algunas personas afrontan la tarea..
Tener exceso de entusiasmo y altruismo .La energía  no contenida se abre paso sin pararse a pensar que hubo naufragios anteriores
Ejercer el liderazgo, incorporar fuerzas al equipo y alcanzar de nuevo el nivel de corriente poderosa, sin parar de moverse de un lado a otro mojándose constantemente.
Empezar a notar que lo que antes era válido ya no lo es tanto, los halagos y alabanzas se trastocan en crítica velada, las aguas comienzan a ponerse turbias,  fuerzas  antes amigables empiezan a arrastrarte al remolino.
Saber que ya has pasado la línea y aún puedes retroceder si  quieres, pero entender  que si te agarras al flotador para salir del desagüe nunca volverás a ser la misma; perderás la capacidad de ser corriente .
Hay quien no nace para ser agua estancada y prefiere estrellarse contra la roca una y otra vez  con tal de  cabalgar su propia espuma.
Empezar otra vez de cero habiendo dejado atrás el cobijo de un Océano  muy poderoso…
Y comenzar a nadar en otras aguas , desconocidas y difíciles, luchando contra viento y marea a brazo partido , esquivando escollos  y andanadas de fondo..
Y lograrlo .
Triunfar en un nuevo mar y volver a ser corriente y arrastrar a un montón de personas en el intento consiguiendo algo grande  e impensable, y saber que lo has conseguido desde abajo, renunciando a venderte, sobreviviendo a quien intentó machacarte como un tsunami y no pasó de ser una ola de pacotilla…
Y cuando estás en la cresta, disfrutando de la belleza de la espuma, cabalgando con el viento y el futuro encarado, sufrir la mayor de las debacles, caer en un abismo profundo en un pozo  sin aristas para  agarrarse. Dolor y desolación.
Pasar  largos años en la sima, oscuridad y miedo a partes iguales, incapacidad para  luchar contra un enemigo muy  poderoso, un enemigo invisible, la enfermedad, la desesperanza.
Y notar que a lo mejor algunas de las aguas en las que nadaste no valían tanto la pena , que siempre no hay que bracear  y que algunas veces conviene dejarse llevar por la marea. .Empezar a recomponer pedazos  emocionales y físicos para volver a sacar la cabeza del agua y tomar perspectiva
Y poco a poco nadar hacia arriba con la seguridad que da saber a donde no quieres volver , notar el viento en la cara de nuevo y  abrazar  otra corriente que puede volver a convertirte en ola.
Y de repente,  reaparecer en la superficie , dejarse mecer por  el agua mansa,  demostrar que se puede emerger de la sima más profunda .  Y con la intensidad de los primeros tiempos, con la fe de los supervivientes volver a organizar, dirigir, liderar, conseguir aglutinar en torno  tuyo a toda clase de gentes .  Y volver a convertirte en esa ola gigante, la que sueñan los surfistas, la que aparece en las fotos, la que nunca deja indiferente , esa ola especial …
Y  volver a salpicar de espuma a la gente que te rodea…..


PS :  A mi amiga Amada , porque en  nuestros años de activismo político, vivimos momentos inolvidables.  Por todo lo que aprendí con ella ..Porque se lo debía y porque la quiero

Fabiola Rodriguez
 Agosto 2015

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